jueves, 9 de julio de 2009

CANCIONES: HIMNO A JUAN PABLO PEREGRINO


Cuenta María López Vigil en su libro Piezas para un retrato (San Salvador, 1993) que en el año 1979 Mons. Oscar Arnulfo Romero estuvo en Roma a fin de solicitar una audiencia con el Papa Juan Pablo II (solicitud expresada previamente por correo), la cual consiguió tras sortear varias dificultades, entre ellas la lentitud e indiferencia de la burocracia vaticana. Su intención era informar de primera mano al Pontífice sobre lo que realmente estaba sucediendo en El Salvador y pedir consejo sobre cómo actuar en una situación donde se estaba incrementando la violencia y la injusticia contra los más pobres, especialmente por parte del gobierno. El Papa no mostró mayor interés en lo que le contaba Mons. Romero y le dijo cosas como:

–Una armonía entre usted y el gobierno salvadoreño es lo más cristiano en estos momentos de crisis.
–Si usted supera sus diferencias con el gobierno trabajará cristianamente por la paz.

Para Mons. Romero, cuyas homilías contenían denuncias proféticas contra los crímenes del gobierno (pues no hay otra manera de designar los actos de represión violenta y los asesinatos por encargo ordenados desde el poder), no se contentó con una respuesta así, y le replicó al Papa:

–Pero, Santo Padre, Cristo en el evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.

La respuesta del Papa fue tajante:

–¡No exagere, señor arzobispo!

La decepción del arzobispo salvadoreño, que llevaba en su escudo episcopal la frase "Sentire cum ecclesia" ("Sentir con la Iglesia") y que siempre mantuvo una fidelidad sin fisuras a la Santa Sede, fue enorme y le produjo hondo sufrimiento. Mons. Romero moriría asesinado al año siguiente, el 24 de marzo de 1980. Resuenan todavía sus palabras cargadas de emoción:
"Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado. El Evangelio me impulsa a hacerlo y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a la muerte."
Actualmente, tanto Juan Pablo II como Mons. Oscar Arnulfo Romero van camino a los altares. Este tipo de discrepancias entre personas de santidad reconocida forman parte de la vida de la Iglesia, desde los tiempos en que San Pablo tuvo que llamarle la atención a San Pedro por actitudes discriminatorias contra cristianos provenientes del paganismo ante la presencia de cristianos provenientes del judaísmo, hecho que es narrado en la Carta a los Gálatas (2,11-14).

Sombras hay ciertamente en la vida de Juan Pablo II (como, por ejemplo, la sospechosa turbo-canonización de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer o su apoyo incondicional al P. Marcial Maciel Degollado, Fundador de los Legionarios de Cristo, de quien se sabe que mantuvo por lo menos una amante, tuvo por lo menos una hija y de quien se sospecha fundadamente que incurrió en actos de pederastia).

Esas sombras no llegan a opacar la figura de quien fue no sólo uno de los más grandes Papas de la historia de la cristiandad, sino un gran hombre, que dio testimonio continuo de un inmenso amor y presentó el rostro humano de la Iglesia, incluso cuando ya sentía cercana la muerte. Incansable, con estusiasmo, guiado por un espíritu de libertad indomable, recorrió el mundo para dar testimonio de la cercanía y calidez de la Iglesia y del amor de Dios a la humanidad. Yo también sentí profundamente su muerte, y lamento que lo único que pueda ofecerle como homenaje es esta mediana canción que compuse allá por el año 1984.

En ese entonces se estaban haciendo los preparativos para la visita que haría el Papa al Perú en 1985. Entre otras cosas, se había organizado un concurso de cantos para elegir una canción que acompañaría este evento. Las reglas del concurso señalaban expresamente que la canción debía tener una melodía sencilla, ser fácil de aprender y que la letra debía contener la frase "El Pueblo de Dios en camino con Juan Pablo peregrino". Como podrán constatar, se trataba de reglas algo restrictivas, recetas para elaborar una cancioncilla que difícilmente podría alcanzar las cotas de una obra de arte musical. Ni qué decir, el Takillakkta de entonces se presentó al concurso con esta composición mía y fue eliminado en la primera fecha. La canción, no obstante, entró a formar parte del repertorio del grupo y fue incluida en el CD "América de nuestra fe" (1989).

Tratándose de una canción que compuse por encargo, es bastante convencional tanto en la música como en la letra. Fue muy bien acogida en la institución a la que pertenece Takillakta, pues expresaba muy bien su principio legítimo de fidelidad al Papa (que a veces devenía en una papolatría que no avalaría ni el mismo San Pablo).

La canción no llega a ser mala, pero tampoco buena, pues está plagada de lugares comunes en la letra y la melodía es un simple trasunto de aquello que muchos querían entonces que produjera Takillakkta: música pegajosa, movida, sin mucha sustancia, pero que portara un mensaje adoctrinador estándar. Es innegable que la interpretación de Takillakkta que uno escucha en el CD es enérgica, quedando por lo menos eso como un homenaje sentido a Juan Pablo II. Mi verdadero homenaje al Pontífice venido de un país lejano está todavía por hacerse.


HIMNO A JUAN PABLO PEREGRINO

Oh Buen Pastor que nos guías
hacia Cristo Dios,
Latinoamérica toda
te ofrece su amor.

Cristo dijo: Tú eres Pedro,
de mis ovejas pastor.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.


Queremos, Oh Santo Padre,
escuchar tu voz,
siguiendo tus enseñanzas
ser fieles a Dios.

Guías al pueblo que te ama
hacia la salvación.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.


Que tu mensaje a esta tierra
sea renovación,
en santidad y justicia
y reconciliación.

Este nuevo Continente
te abre su corazón.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.



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viernes, 12 de junio de 2009

INÉDITAS: INMACULADA DE LA ESPADA


Cuando se estaba seleccionando las canciones para el cassette "América 500 años" (1992) de Takillakkta, ésta fui una las canciones que le ofrecí a Javier Leturia para ser incluidas en las sesiones de grabación.

Se trata de una canción a la Virgen Inmaculada Dolorosa (una de cuyas representaciones se ve en la imagen), advocación mariana hecha propia por la institución católica a la que pertence Takillakkta. Esta imagen de la Virgen María conjuga en sí la alegría (reflejada en el melancólico rostro sonriente) y el dolor (manifiesto en el corazón amoroso traspasado por una espada). El pie desnudo sobre la cabeza de la serpiente simboliza dramáticamente la victoria sobre el mal.

La canción que compuse busca insertar esta advocación en el contexto de la evangelización de América Latina y de las esperanzas y sufrimientos del pueblo creyente.

Originalmente esta canción se llamaba Inmaculada Dolorosa, pero debido a que esta última palabra ni se menciona y el nombre de la advocación es relativamente nuevo, he preferido renombrar la canción como Inmaculada de la Espada, considerando que la referencia a imágenes de la Virgen con una o más espadas en el corazón ha acompañado la historia de la formación de América Latina y es más familiar en los ambientes populares católicos de la región. De este modo, la canción adquiere cierta universalidad y no queda reducida a una advocación puntual.

Me sigue gustando el carácter poético de la letra, donde en uno de los versos se puede hallar una clara alusión al cuento El ruiseñor y la rosa de Oscar Wilde.

Sólo queda decir que la canción fue rechazada por Javier Leturia, arguyendo que la letra era muy críptica y no era suficientemente comprensible, lo cual en el fondo significaba que el Fundador había revisado la canción (como generalmente hacía con todas las canciones de Takillakkta antes de ser grabadas) y, cómo el sentido de los versos se le escapaba (o no era expresado en términos similares a los de sus escritos), había decidido no darle su autorización. Con o sin autorización, sigue siendo una de mis más bellas canciones.


INMACULADA DE LA ESPADA

voz de trovadores
cantar de antiguas gestas
coplas resurrectas
de gozo y de dolores
y de un Sol que cura
la lepra originaria
y hace de una paria
mujer con hermosura
América inmortal

la cuerda cantora
que rememora historia
cuenta en su oratoria
que el Sol es de la aurora
hijo de mujer
a buen paso vencedora
sobre una cabeza
de fauce aterradora
y de beso infernal

ando voy peleando por la gloria
en mi tierra que encierra tesoro sin igual
guarda que se guarda en la memoria
del amigo que es testigo de algo singular
popular nació en el alma
corazón mariano que arma
comunión en la hermandad

oh Madre amada
inmaculada
apuñalada en el alma sangrada
con tal estocada
en la herida callada
que la fiera espada en el corazón
fue la espina en el pecho del ruiseñor


canto que te canto mi esperanza
madre que eres madre de un inmenso corazón
corazón que con razón se amansa
con ternura en la penuria y en la desazón
que se sufre en este suelo
corazón duele en el pueblo
que suele cantar así

oh Madre amada
inmaculada
apuñalada en el alma sangrada
con tal estocada
en la herida callada
que la fiera espada en el corazón
fue la espina en el pecho del ruiseñor

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viernes, 22 de mayo de 2009

INÉDITAS: CIUDADANO DE LOS REINOS MALDITOS

Escena final del film El más allá (Lucio Fulci, 1981)

Ésta es definitivamente la primera canción que compuse buscando seguir el principio de la Nueva Gesta de Eduardo Gildemeister referente a no hacer menciones explícitas de contenidos de fe en la letra, a la vez que se busca transmitir un mensaje cargado de significado religioso. El tema central no es otro que la nostalgia de Dios inherente a la condición humana. Refleja también mucho de mi mundo interior, sobre todo en esa época, desgarrado en un torbellino de luces y sombras y siempre anhelando una belleza imperecedera.

El tema fue en parte inspirado por el poema La sangre de José María Eguren, uno de los mejores poetas peruanos que jamás haya habido, cuyos poemas, por lo general breves y muy musicales, nos remiten a un mundo onírico, cargado de múltiples significados. Transcribo aquí esta hermosa pieza de concisa poesía.


LA SANGRE (José María Eguren)

El mustio peregrino
vió en el monte una huella de sangre:
la sigue pensativo
en los recuerdos claros de su tarde.

El triste, paso a paso,
la ve en la ciudad, dormida, blanca,
junto a los cadalsos,
y al morir de ciegas atalayas.

El curvo peregrino
transita por bosques adorantes
y los reinos malditos,
y siempre mira las rojas señales.


La canción Ciudadano de los reinos malditos me sirvió a la vez como fuente de inspiración para componer Trabajando.

He aquí, pues, la letra de esta canción que compuse por necesidad de cantarle a la esperanza sumergido en la ambigüedad de mi propia existencia humana.


CIUDADANO DE LOS REINOS MALDITOS

Ciudadano de los reinos malditos,
anochece en crepúsculo interior.
La nostalgia por una paz perdida
te rompe las entrañas en negra soledad.
Yo te anuncio que existe la esperanza,
que tus ansias podrán ya ser saciadas,
que la aurora desgarra las tinieblas
y florece la luz de las estrellas
y tu sangre andará por nuevas rutas,
sembrando simientes de paz.

Hay vientos en tu historia
con rumores de gloria:
cumple tu trayectoria,
arde en fuego de amor.

Crecerán las espigas,
llegará un nuevo día,
morirá la mentira
de un mundo sepulcral.

El invierno de tantas agonías
ya no oculta tu rostro interior
y tu carne mordida por las penas
renace en primavera de reconciliación.
Tu silencio es un árbol fecundado
con el agua viva de la montaña
y en tu pecho sediento de infinito
arde la luz del misterio encontrado
y la sangre rebelde de tus venas
luchará por un mundo de paz.

Toma tu puesto, hermano,
corre por los caminos
florecidos de estrellas
y grita con tu ser:

¡Dueño del horizonte,
alfarero del tiempo,
constructor de ideales,
has saciado mi sed!

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jueves, 21 de mayo de 2009

INÉDITAS: CANTO A LA VIDA


Para ilustrar lo que significa para mí una canción que compuse en honor de los niños asesinados antes de nacer, he elegido la hermosa portada del disco Houses of the Holy de Led Zeppelin, uno de mis grupos de rock preferidos. "Houses of the Holy" significa algo así como "moradas de lo santo", y ése creo que es el destino final de aquellos niños que nadie vio ni verá nunca crecer. Para protestar contra el mal del aborto deliberado –que fue la intención con la que compuse esta canción– prefiero emplear imágenes que nos hablen de la belleza de la vida, la infancia y la inocencia. Soy contrario a mostrar imágenes de bebés abortados, pues ese método me parece sensacionalista, manipulador, grosero y poco efectivo. Sería algo así como hacer campaña en contra de la pena de muerte mostrando imágenes chocantes de personas ejecutadas.

Esta fue una de las primeras canciones que compuse buscando seguir el modelo de la Nueva Gesta de Eduardo Gildemeister, con canciones donde se buscaba transmitir un mensaje de inspiración cristiana sin mencionar explícitamente contenidos de fe. De hecho, no se menciona a Dios en toda la canción, pero hay como un aliento de eternidad que la recorre de principio a fin.

Como canción de protesta, debía contener expresiones increpantes, de denuncia. Y las tiene. Pero, al revisar la canción, me topé con algunos versos que me era muy difícil suscribir en la actualidad, por algunas expresiones que destaco en negrita:

¿Qué culpa tienen los nunca nacidos
para tener un destino fatal,
sino el de haber sido concebidos
en un seno criminal?


Una corriente de odio traspasa
cuerpos que sin amor quieren amar,
cuando desean silenciar su culpa
con sangre germinal.


Si bien el aborto es una acción criminal, me parece injusto cargar las tintas sobre las mujeres que abortan, las cuales son también en su mayoría víctimas de un sistema que ve en el aborto una salida a ciertos problemas (demográficos, sociales, de estilo de vida, de oportunidades, en fin, de lo que sea). Por eso mismo, me he sentido obligado a modificar esas partes de mi canción, cambiando "sino el de haber sido concebidos / en un seno criminal" por "sino el de haber sido suprimidos / por una ley criminal", la palabra "odio" por "frío" y la palabra "culpa" por "angustia".

La poesía en la letra de esta canción no es del todo madura. Aún así llega ser lo suficientemente delicada y cruda a la vez como para ajustarse al dramático tema de los niños a los cuales se les negó injustamente recorrer el aventurado y a la vez ambiguo camino de la vida.


CANTO A LA VIDA (LETRA DEFINITIVA)

¿Dónde se fueron los nunca nacidos?
¿Dónde fueron sus llantos a morir?
¿Dónde perdonan a los asesinos
que les negaron vivir?
¿Qué culpa tienen los nunca nacidos
para tener un destino fatal,
sino el de haber sido suprimidos
por una ley criminal?
No flotará la fragancia
de las flores marchitadas
en la tierra contaminada,
que mata al que no hace nada.
Este es un canto a la vida,
un puñal a la mentira.
Dejaremos en la orilla
escrito nuestro cantar.
La vida que aún descansa
en los capullos cerrados
es aliento fecundado
con polen de eternidad.
¡Le canto a la vida!

¿Por qué la muerte se esconde en las manos
de aquél que por Hipócrates juró,
cuando empuña contra sus hermanos
un bisturí traidor?
Una corriente de frío traspasa
cuerpos que sin amor quieren amar,
cuando desean silenciar su angustia
con sangre germinal.
¿Acaso existen razones
para degollar las aves
que duermen sus ilusiones
más arriba de las nieves?
Arrancaremos las leyes
que amargaron las mieles,
que destruyeron los rieles
de un mundo que surgirá.
La patria de los vivientes
levantará en sus vertientes
banderas de inocentes
que ya no despertarán.
¡Le canto a la vida!

Pregunto yo si acaso no es lo mismo
los manantiales humanos cegar
que arrojar una flor al abismo
lleno de oscuridad.
¿Dónde crecieron las frutas amargas
de un mundo que ha pisoteado el amor?
De la vida cayeron hojas muertas,
nadie les dio calor.
¿Dónde se fueron los niños
que perdieron el futuro?
Quizás tras un negro muro
son de nuevo florecidos.
Son luces de primavera,
la hierba de las praderas,
arena de las riberas,
espuma de nuestro mar,
semillas del movimiento,
de lo que canta en el viento
música del sentimiento,
sonrisas del caminar.
¡Le canto a la vida!
¡Le canto a la vida!
¡Le canto a la vida!

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jueves, 7 de mayo de 2009

CANCIONES: EL TIEMPO DE LA PASIÓN


Entre mis canciones de tema religioso, ésta ocupa un lugar especial en mi memoria. Fue compuesta en un momento en que sufría mucho interiormente, y sentía los sufrimientos de Jesus, producidos por la injusticia humana, muy cercanos a mi corazón. Esta canción se fue armando como una elegía de acompañamiento al camino doloroso de un amigo en quien siempre puedo confiar y que nunca me ha traicionado, un amigo que me invitaba a seguir sus huellas teñidas de sangre para dirigirme, avizorando siempre un horizonte de esperanza, hacia la resurrección eterna. La meta no ha sido alcanzada todavía, pero sigo pisando esas huellas y, a la vez que contemplo las ignotas dimensiones de lado oscuro de la existencia, que llevó al asesinato de Dios encarnado, me dirijo con paciencia hacia el nuevo amanecer que sólo Dios sabe cuando llegará a los territorios de mi vida.

A lo largo de muchos años se me pidió que cantara esta canción durante los oficios de Viernes Santo, lo cual hice acompañado solamente de mi guitarra y con mi voz, que, aunque no es muy buena, va cargada de hondo sentimiento cuando canto, hasta el punto de lograr arrancar lágrimas a algunos de los presentes. Para mí siempre ha sido más importante saber cantar apasionadamente que tener buena voz.

La canción fue interpretada en el CD "Camino hacia la Pascua" (1998) –atribuido a Voz de Esperanza– por un antiguo miembro de Takillakkta, Carlos Aguilar, quien tiene mucho mejor voz que yo y logra imprimirle hondura emotiva a la canción.

En el siguiente video de YouTube podrán escuchar la canción, acompañada de imágenes del film La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004):




No conozco a quien hizo este montaje, pero le agradezco por el resultado. Si bien no me gusta para nada la película de Gibson, en este caso, dado que se trata de un montaje con imágenes seleccionadas, lo encuentro bastante bien hecho, agradeciendo también que no haya necesidad de soportar las más de 2 horas que dura el espectáculo gore y manipulador del ultraconservador director de cine.

En el siguiente enlace se puede leer el análisis y crítica que hice de la película el mismo año en que se estrenó:

"LA PASIÓN DE CRISTO" COMENTADA


Finalmente, les dejo con la letra de esta hermosa canción de amor.


EL TIEMPO DE LA PASION

Hora de las tinieblas,
ha llegado el tiempo y Jesús padecerá
en la Cruz.
Pilatos, el cobarde,
lo sabía inocente y así lo condenó
a morir
en un río de crueldad:
el mal por los hombres
inunda el mundo de injusticias,
son brazos de la iniquidad.
Nuestros pecados son culpables
del sufrimiento de Dios que padeció.
¡Cómo se someten los hombres
al yugo de la oscuridad
para perpetrar este crimen:
la muerte de Dios, que la Vida nos dio!

Sentenciado a muerte,
abrazó la Cruz y un beso en ella estampó
el Señor.
Vía Crucis de sangre,
huellas encarnadas que llevan la señal
del amor
de un amigo que murió,
Jesús, y es por él que
sangre lloran los corazones,
noche del alma y de la luz.
La cruel espada de la muerte
rompe y desgarra el cuerpo del Señor.
Esta es la noche de los tiempos.
Esta es la hora del dolor.
Sobre un madero agoniza
el Hijo de Dios que resucitará.

Todo está consumado.
El atardecer con su vida se extinguió
como el sol.
Los clavos del tormento
abren en la Cruz los brazos del Salvador.
Brota ya
agua de su corazón:
vivir de la fuente que
una lanzada penetrante
abrió en el arca de su ser.
El santo templo de su carne
fue profanado por esclavos del mal.
La tierra se estremece y llora,
rugen abismos de terror,
pero en la Cruz murió la muerte:
el Crucificado ha de resucitar.

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jueves, 30 de abril de 2009

CANCIONES: HERMANO JESÚS


Esta canción ocupa un lugar especial en mi corazón. Me brotó de lo más hondo del sentimiento y se plasmó en un poema de amor, manifiesto de amistad a un Jesús cercano, compartiendo mis inquietudes y solidarizándose con mis luchas personales, a la vez que me brindaba un horizonte de vida sin límites, abierto a insondables posibilidades.

Si bien la melodía y la letra de mi canción se inspiran remotamente en algunas canciones del cantor y compositor argentino Víctor Heredia –algunas de ellas me siguen poniendo al borde de las lágrimas–, hay como un hálito de sana rebeldía e inconformismo en el tema, que es de cosecha propia. En Jesús siempre he visto la encarnación del inconformismo guiado por un amor audaz e inabarcable hacia los hombres, sin temor a la incomprensión, las sanciones sociales ni las leyes humanas. Su destino había de tener como consecuencia ineludible ser incomprendido y traicionado hasta por sus mismos seguidores. Y esto ha ocurrido paradójicamente en todos los tiempos, incluso los actuales. El conformismo burgués de muchos cristianos ha hecho que la presencia del cristianismo sea percibida como irrelevante por muchos de nuestros contemporáneos.

La canción fue grabada en las sesiones del año 1989, sin mi participación. Por ese motivo, hay dos pequeñas diferencias en la letra respecto a lo que yo considero la versión definitiva, debido a que se tomó como base un escrito mío de carácter provisional. Por entonces, yo todavía no estaba seguro de si la palabra "culpa" era la mejor, o sí debía poner "pecado". Finalmente, opté por dejarlo como estaba. No pasó lo mismo con los versos sobre la Virgen María, donde decía originalmente:

Y tu Madre, forjadora de hombres,
trazará senderos hasta el infinito,
donde quedarán con nuestra sangre escritos
el trabajo y el sudor de seguirte siempre.


Finalmente, cambié "hasta" por "hacia", pues me parecía que la primera preposición era limitante y daba la impresión de alcanzar una meta (hasta aquí no más), mientras que "hacia" indicaba una dirección que se abría a inefables posibilidades sin límites. El infinito no se alcanza, uno siempre está en camino hacia él, como quien se dirige hacia una realidad inabarcable. Es una importante diferencia de matiz.

También cambié "trabajo" por "esfuerzo", porque me parecía que esta palabra sugería más fuerza, más empuje, más vitalidad que "trabajo" y se asociaba mejor con "sudor", además de que acústicamente encajaba mejor en el contexto sonoro de la letra.

Lamentablemente, una vez que fui excluido de Takillakkta y se continuó en 1989 –bajo la dirección de Javier Leturia– las grabaciones iniciadas en 1988, no se me consultó nada sobre la interpretación y la letra de mis canciones. Y Hermano Jesús se dio a conocer con esas pequeñas divergencias respecto a lo que realmente quería su autor.


HERMANO JESÚS (LETRA DEFINITIVA)

Hermano Jesús, a ti te canto,
porque en tu mirar humano y divino
brillan las estrellas de nuestro destino
y se agota el manantial donde brota el llanto.

Hermano del alma, compañero,
ya tu corazón palpita en nuestras almas:
rompe, pues, la falsedad de aquella calma
que empantana esperanzas en el desierto.

Lucharemos contigo
hasta la muerte, amigo,
sangre de nuestro trigo
que el viento llevará.

Hermanos de la tierra,
pasó el tiempo de tregua,
levantemos banderas
que en el pecho ondearán.


Hermano, yo creo que tus huellas,
desgarraron de la culpa las cadenas
y grabaron hondas marcas en las venas
de esos hombres que arrebatarán las estrellas.

Y tu Madre, forjadora de hombres,
trazará senderos hacia el infinito,
donde quedarán con nuestra sangre escritos
el esfuerzo y el sudor de seguirte siempre.

Lucharemos contigo
hasta la muerte, amigo,
sangre de nuestro trigo
que el viento llevará.

Hermanos de la tierra,
pasó el tiempo de tregua,
levantemos banderas
que en el pecho ondearán.

El pan de nuestras manos,
el amor que cantamos
es tierra que ganamos
a la furia del mal.

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viernes, 24 de abril de 2009

INÉDITAS: NUEVAS LUCHAS

Ésta es la primera canción que compuse con un ritmo vagamente tropical. Fue debido quizás a la influencia de algunos grupos chilenos de música andina (Inti-Illimani y Quilapayún), a quienes escuchábamos en ocasiones en el primer Takillakkta y que tenían en su repertorio algunas piezas que recordaban la música centroamericana y del Caribe. La canción fue grabada en la voz de Carlos Aguilar durante las sesiones de grabación del año 1988, pero no fue incluida en ninguno de los dos primeros cassettes de Takillakkta. Quizás haya pesado el criterio de Javier Leturia, quien asumió la dirección del grupo una vez que yo fui separado de él y que tenía por entonces un cierto rechazo a canciones que por su ritmo él considerara demasiado "chicheras". Me consta que en el año 1992 inicialmente ofreció resistencia a que otra canción mía de ritmo similar –Yo quiero ver– fuera grabada por Takillakkta. Finalmente accedió a hacerlo.

Sin embargo, Nuevas luchas quedó olvidada, aún siendo casi tan buena como la otra. Tiene una visión idealista y positiva de la evangelización de América y se le aplican las mismas consideraciones que a mi canción 1492 (ver AQUÍ). Me sigue gustando y la considero una canción buena, y aunque no se halle entre mis mejores composiciones, ocupa un lugar respetable en mi repertorio.


NUEVAS LUCHAS

Sangre de hermanos
derramada en guerras,
¡latinoamericano,
sufres tú con tu tierra,
donde mil manos,
vacías de todo,
sienten cercano
el fantasma del odio!

Un mismo latido,
sólo un corazón,
y no estamos unidos,
¿qué es lo que sucedió?
El Continente
su historia ha olvidado,
parece un demente
sin rumbo fijado.

Sin la memoria
de nuestra gloriosa aurora,
no hay esperanzas
de caminar.

Recuerda las carabelas
que llegaron por acá,
trayéndonos las estrellas
de nuestro peregrinar.

Recuerda la cruz implantada
en Guanahaní,
recuerda la luz enraizada
en nuestro existir.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.


Recuerda a los hombres valientes
que en el pasado,
forjaron todo un continente
en el crisol de la fe.

Pueblos que anhelan
vivir hermanados,
pero el centinela
de la muerte ha logrado
que lo sembrado
en tierra fecunda
yazga olvidado
cual nombres de tumbas.

Nuestras entrañas,
hechas de fe palpitante,
cantan mañanas
de libertad.

Recuerda a los misioneros
que no temieron morir,
abriendo a la fe senderos
dejaron su sangre aquí.

Recuerda a los que trabajaron
por tu dignidad,
y a los que nunca traicionaron
la justicia y la verdad.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.


Recuerda a aquellos que encendieron
llamas de amor,
recuerda a los santos que hicieron
que alumbrara el sol.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.

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martes, 21 de abril de 2009

CANCIONES: PUEBLO JOVEN


Es ésta una canción fallida, que comienza relativamente bien para luego despeñarse en la trampa de la ideología religiosa y las soluciones prefabricadas que bordean el lugar común.

Compuesta a mediados de la década de los '80, quiso que fuera una canción de protesta sobre la situación en la que vivían millones de inmigrantes de las provincias en viviendas precarias en los arenales que rodean Lima. Estas concentraciones de población fueron llamadas barriadas en los años '60, más adelante pueblos jóvenes y actualmente se les conoce como asentamientos humanos. Algunos de estas poblaciones han evolucionado a través de las décadas hasta adquirir características urbanas con todos sus servicios, dando lugar incluso a nuevos distritos en la capital peruana.

Su existencia se debe a complejas causas sociales. Pero, sea como sea, eran lugares donde se vivía –y se sigue viendo– un estado de marginación social, marcado por las carencias, la injusticia y la exclusión.

En mi canción, lo que comienza siendo una denuncia expresada con rasgos poéticos que no superan la medianía, termina como una invocación a conformarse con la situación actual y dejar todo en manos de Dios. La letra parece indicar que la justicia depende de que haya una transformación de los corazones de las víctimas de un sistema injusto, o de que el corazón esté abierto a la gracia de Dios. Ahora veo esto como algo iluso, pues ¿cómo pueden cambiar un sistema sólo a través de actitudes interiores quienes no han tenido ninguna participación en su creación y son víctimas perennes de lo que otros han construido? Es como echarle la culpa a los pobres de su propia situación. Lo cual no es otra cosa que hacerle el juego al sistema capitalista y ser complíce de sus mecanismos de desigualdad y expoliación.

Además, la justicia no requiere como condición que las personas que son tratadas injustamente se transformen interiormente. La transformación del corazón por obra de la fe y del amor es un proceso imperceptible, no mensurable, pero necesario, que no se plasma directamente en estructuras justas y solidarias. Los seres humanos pueden crecer interiormente en el amor aun en medio de sistemas opresivos y manteniendo incluso una actitud conformista.

La propuesta final de la canción está plagada de clichés (como la indicación de que hay que transformar corazones para cambiar situaciones, la invocación a ser "pobres pero honrados", la proclamación de que Dios saciará no sólo el hambre de Él sino también el hambre de pan), provenientes de una ideología religiosa y no de la experiencia concreta, tal como se da en la vida real. La canción no llega así a tocar el fondo de las situaciones de pobreza e injusticia, y se convierte finalmente en un llamado al conformismo, una exhortación a continuar trabajando por unos magros ingresos en la misma situación, pero con los ojos vueltos con esperanza hacia Dios. El cual, como yo mismo lo he experimentado en carne propia, quiere más bien de nosotros que arriesguemos el pellejo por lo que realmente vale la pena, estemos dispuestos a relativizar nuestros privilegios y a comprometernos valientemente por cambiar todo lo que atenta contra la dignidad de los seres humanos, en particular de los más necesitados.

Esta canción refleja el interés por lo social que siempre he querido transmitir en mis canciones, pero en este caso se presenta filtrado por una ideología religiosa conservadora, que yo por entonces compartía. Mi compromiso de fe y mi opción por el cristianismo, tal como lo ha transmitido la Iglesia católica, han sido para mí punto de apoyo y sustento cuando he tenido que romper el cascarón que me constreñía.

De todos modos, aun cuando juzgo esta canción como fallida –pues considero que musical y textualmente no vale mucho–, transcribo aquí su letra, como testimonio de un momento de mi evolución creativa.


PUEBLO JOVEN

Arena, casas de esteras,
viento soplando miseria,
hombres fuera de sus tierras
ansiando justicia en la espera.

Hambre de pan, sufrimiento,
sin suficiente sustento,
de niños un cruel lamento
que araña los pasos del tiempo.

La muerte, animal funesto
que a veces llega a los nuestros
en males y enfermedades
que no perdonan edades.

Hay gente que tiene tanto
para pasarlo estupendo,
pero no están ayudando
a los que estamos sufriendo

Siempre hay razones para esperar,
pues no hay mal que dure una eternidad...
¡pueblo joven dueño de tu tierra,
pueblo joven tejido de historia,
de labor y dignidad!


Clamor con voz de destierro,
miradas que alzan el vuelo:
"Padre que estás en el cielo,
¿por qué es que sufre mi pueblo?

¿Acaso existen motivos
para echarnos al olvido?
Tristes miradas de niños
de nuestro dolor son testigos."

Y dijo Dios con tristeza:
"El mundo es un mar de tinieblas,
desde que el hombre quisiera
pecar contra mi con fiereza.

El mal nace de las almas,
del corazón que no ama;
si acaso quieren justicia,
abran su dolor a mi gracia."

Siempre hay razones para esperar,
pues no hay mal que dure una eternidad...
¡pueblo joven dueño de tu tierra,
pueblo joven tejido de historia,
de labor y dignidad!


Haremos cuanto podamos
de lo que Cristo ha enseñado,
transformando corazones
para cambiar situaciones.

Trabajaremos, hermanos,
pobres pero siendo honrados,
sin violencia en nuestras manos
y Dios que es Amor muy cercano.

Siempre hay razones para esperar...
y ahora hay mas que Cristo será
el Señor y Dueño de tu tierra,
Redentor que conduce tu historia...
¡saciará tu hambre de pan!
¡saciará tu hambre de Dios!

viernes, 17 de abril de 2009

INÉDITAS: NO TRABAJANDO


A fines de los años '90, ya casado y con hijos, pasé por algunos períodos de desempleo, que me hicieron experimentar en carne propia algunas de las absurdas contradicciones de la lógica capitalista. Mientras familiarmente vivíamos una situación económicamente ajustada, continuamente se me machacaba que yo era él único culpable y responsable de no tener trabajo, mientras que el sistema mismo permanecía inmaculado y libre de toda culpa. Además, si debía conseguir trabajo, debía aprender a "venderme" (como quien vende un producto). Así mi posible contratación por un posible empleador se convertía en una "compra". Y todo esto me sonaba en cierto modo a prostitución. Una prostitución a la que se me invitaba a someterme a fin de conseguir ser aceptado dentro de las reglas de un sistema burgués y excluyente, con el cual nunca me he sentido identificado.

Vienen a pelo las palabras que dijera Klaus Werner, autor alemán anti-globalización, en una entrevista en enero de este año: «...aprendemos en el sistema a ser competitivos, a tener éxito. El sistema nos enseña a ser hijos de puta. Pero no aprendemos a vivir los sueños, lo que tiene un valor político. Crea autoestima. Y no necesitaríamos vestir Nike» (ver AQUÍ).

En ese entonces, luego de haber leído el magnífico libro El horror económico de Viviane Forrester (L'horreur économique, Paris 1996), donde, entre otras cosas, la autora analiza y denuncia la degradación a la que se somete a los desempleados, no solamente porque se les excluye del sistema sino también porque se les obliga a sentirse culpables de esta exclusión, en una sociedad donde hay cada vez menos puestos de trabajos, pero se hace depender el sustento de las personas y sus familias de tener un trabajo, y donde al final se consideran los valores económicos como intocables y sagrados mientras que los destinos de millones de personas se ven abocados a la ruina.

Esto me llevó a pergeñar reflexiones propias no sólo sobre el desempleo, sino también sobre la situación de quienes, aún teniendo trabajo, viven en condiciones indignas y son continuamente maltrados por el sistema y sus defensores.

Fruto de todo esto fue mi canción No trabajando. Tiene prácticamente la misma estructura que mi canción Trabajando y la melodía se deriva también de ella, aunque tiene una atmósfera más oscura y sus tonos son más desgarradores. A diferencia de Trabajando, que fue compuesta en un momento donde personalmente para mí todas las cosas estaban en su sitio, esta canción refleja más angustia y amargura, convirtiéndose en una manera de exorcisar mis fantasmas de entonces a través de preguntas abiertas lanzadas al aire con fuego y pasión.

Algunos pocos a quienes hice conocer la letra de la canción me dijeron que no ofrecía respuestas y que no les gustaba por ser demasiado negativa. A decir verdad, la canción es como las lamentaciones que proferían los profetas en el Antiguo Testamento, sin ofrecer soluciones ni respuestas, pues la denuncia y conciencia de los males presentes ya era en sí misma una oportunidad de abrirse a la esperanza y al misterio de la presencia divina en medio de situaciones tenebrosas y angustiantes. Y éste es el sentido que quise que tuviera esta canto.

En la letra he incluido apellidos muy comunes entre el pueblo peruano, para expresar mi solidaridad con los trabajadores sometidos a condiciones indignas en el trabajo. Es una canción cargada de imágenes viscerales y toscas, que buscan incomodar la conciencia aburguesada de los bienpensantes y abrir simbólicamente trocha hacia un mundo más justo y más digno. Es un himno de protesta a la vez que un llamado a hacer algo para que el mundo no siga siendo como es, pues estoy firmemente convencido de que un mundo mejor es posible.


NO TRABAJANDO

voy recorriendo la sordidez
de una tierra inhumana
llena de entrañas a flor de piel
despojadas de su alma
murió el derecho de trabajar
frunció el cerebro su humanidad
zurció el cabello su libertad
cundió el entierro de la amistad

y mientras la ideologización
va orinando su mugre
se van muriendo de inanición
mis hermanos de sangre
cayó el principio de no matar
mató la ley con impunidad
falló el recurso a la dignidad
calzó la frente su soledad

si quieres trabajo
te piden papeles
te dicen carajo
qué poco que vales
si te damos algo
serán tres metales
jornada a destajo
mejor que ya no hables

se ha decretado un silencio
para acallar algo intenso
mi voz y tu sufrimiento

mira tus manos, Acuña,
ya se quedaron sin uñas
por laborar en la cuña
te dan con una pezuña

mira tus dedos, Vallejo,
son puro hueso y pellejo
porque te hiciste tan viejo
te escupen el entrecejo

mira tu espalda, Tejada,
de trajinar tan cansada
por esperar más que nada
te la dejaron doblada

mira tu pecho, Carranza,
donde anidó la confianza
por albergar la esperanza
te acribillaron la panza

si tienes trabajo
y quieres buen sueldo
te dicen qué cuajo
regresa más luego
recoge tu saldo
y lárgate al cerro
te sales del caldo
pues quémate al fuego

se ha declarado un incendio
mi indignación sin compendio
que arrojo a los cuatro vientos

mira tu cuello, Sarmiento,
uncido a un juramento
por levantarlo un momento
te arrancan desde el cimiento

mira tu vientre, Collazos,
besándote el espinazo
por suplicar un pedazo
te rajan de un culatazo

mira tu estómago, Abanto,
espeluznado de espanto
por requerir de alimento
te azotan como un jumento

mira tu hígado, Lajos,
hinchado como un badajo
por exigir un trabajo
se te revienta de un tajo

hasta cuándo... hasta cuándo...
morirán a cuotas mis paisanos
hasta cuándo... hasta cuándo...
cortarán a crédito sus manos
hasta cuándo... hasta cuándo...
mano de obra le dirán a mis hermanos
hasta cuándo... hasta cuándo...
hasta cuándo...

Licencia Creative Commons
Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

CANCIONES: TRABAJANDO


Esta canción fue compuesta en la época en los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA estaban activos en el Perú, dejando tras de sí un reguero de muertos, heridos y desplazados. Y eso se nota en la canción, con sus alusiones escépticas respecto a las soluciones armadas que, pretendiendo alivar el sufrimiento de oprimidos y marginados mediante sus estrategias violentas para la toma del poder, lo único que producen es más sufrimiento y una escalada insensata de la violencia. A fin de plasmar esto poéticamente, usé expresiones similares a las que se utilizaban en las canciones de protesta de fines de los '60 y los '70, muchas de las cuales exaltaban la lucha guerrillera y revolucionaria, rodeándola de un nimbo cargado de romanticismo e idealismo. La figura modélica era –¡cómo no!– el Che Guevara, poeta y guerrillero, muerto por tropas del ejército boliviano en la zona selvática del país surandino.

En los '80 algunos jóvenes y no tan jóvenes, provenientes principalmente del ambiente estudiantil universitario de izquierda, se unieron a la lucha armada, que fue perdiendo su hálito romántico a medida que se acumularon los muertos y salió a relucir el rostro sangriento del terror.

Pero la canción, una proclama de paz estremecida de dolor, es antes que nada una búsqueda de la presencia de Dios en el hombre que trabaja y que con sus manos ajadas se halla en contacto inmediato con el misterio telúrico de la existencia humana, donde Dios mismo hace sentir su presencia, comparte el sudor del trabajador y se identifica con su destino. Trabajando es una canción de amor y esperanza, que se sobrepone al sufrimiento con una actitud combativa, en el sentido de lucha por la paz y la justicia, cargada de poesía –inspirada en las letras de las canciones de Silvio Rodríguez, pero sin su carga ideológica–. Trabajando es un manifiesto poético a la vez que una declaración simbólica de principios, donde la búsqueda de Dios aparece como indesligable de la solidaridad con la condición humana en sus expresiones más auténticas en medio de situaciones cargadas de sufrimiento.

Como anécdota, les cuento que ésta fue la primera canción mía cuya composición tomó aproximadamente un mes. Para el resultado logrado valió la pena el tiempo invertido. Se halla entre mis mejores canciones.

En la versión de Takillakkta, es mi voz la que recita las últimas líneas, la única vez que se escucha mi voz sola en las canciones producto de las sesiones de grabación del año 1988.

En ese entonces, los representantes de la productora, el Instituto Cultural Teatral y Social (ICTYS), me solicitaron que acortara la canción, eliminando algunas estrofas, pues con una duración de casi 8 minutos no resultaba "comercial". Me negué rotundamente, sobre todo porque la canción constituía una unidad, donde todos los elementos estaban entrelazados y donde no podía faltarle a la letra nada de lo ya estaba. Los dos representantes de ICTYS, Guillermo Ackerman y Gonzalo Valderrama, partían de la idea de que todas las canciones –por lo menos las de Takillakkta– seguían el mismo esquema de estrofas + estribillo (o coro), donde, por lo general, cada estrofa es independiente en sí misma, no importando por lo tanto el numero de estrofas que se canta, pues casi no hay diferencia entre que haya una más o una menos. Trabajando es una canción que no sigue este esquema. Por lo tanto, eliminar algo de la canción no era simplemente acortarla, era mutilarla, desvirtuando su contenido musical y textual.

Finalmente, logré que se respetara la integridad de la canción, no sin que hubieran algunas discusiones ásperas de por medio, invitándoseme al desprendimiento y la humildad –y sumisión, por supuesto–, pues las canciones de Takillakkta estaban al servicio de la evangelización y, por lo tanto, yo debía renunciar a mis "frutos" (mis canciones) y no aferrarme a ellas tal como habían salido de mi inspiración, sino aceptar que fueran "ligeramente" modificadas a fin de cumplir con la misión evangelizadora de la institución católica a la que pertenecíamos. Supongo que en esas circunstancias se identificaba "cumplimiento de una misión" con "éxito comercial", para lo cual las canciones debían ajustarse a lo que le gusta a la gente y, como consecuencia, ésta se sintiera inclinada a comprar el cassette. ¡Realmente una curiosa ecuación!

No fue ésta la única discrepancia con la productora sobre las canciones que estábamos grabando. Quizás esto haya influido en que posteriormente se me separara del proyecto cuando habíamos grabado aproximadamente la mitad de las canciones e incluso fuera separado definitivamente de Takillakkta por órdenes superiores.

De lo único de lo que estoy seguro es que el tiempo me dio la razón. No obstante su longitud, Trabajando es una de las canciones más queridas y recordadas por aquellos que conocen el repertorio de Takillakkta.


TRABAJANDO

Voy recorriendo la redondez
del planeta humano,
sintiendo la mortal aridez
de un paisaje extraño:
anidando en cada corazón
los fantasmas del daño,
heraldos negros de división
socavando la paz

Y mientras va destilando hiel
la tierra profanada,
hay muerte de indiferencia cruel
en las mentes erradas:
unos que ciegos quieren estar
al dolor de su hermano,
mientras que otros quieren proclamar
razones de arsenal.

Yo ya no quiero
voltear la mirada,
yo nada espero
de la lucha armada.

Quiero ofrecerle
en cada hora
al hombre de carne
la luz de la aurora.

Para que el sol ilumine
la faz de un mundo que gime,
hay que amar trabajando.

Dame tu pala, minero,
para destrozar la roca dura,
para abrir humanas hendiduras
en los corazones de piedra.
Me hundiré en los negros socavones,
en hondones profundos del alma.
Cavaré hasta que brote la sangre,
hasta descubrir amor.

El trabajo es fuerte,
pero es camino
para el valiente
que oyó su destino.

Se cae a veces,
la frente sudando,
hay que pararse
y seguir trabajando.

Siempre brotará la fuente
que inunda nuestro presente
de libertad y esperanza.

Hazme un cántaro, alfarero,
para recoger el agua pura
que limpiará con su frescura
la frente del peregrino,
que nunca se instaló en sus sillones,
mientras tuviera que llorar
escuchando las tristes canciones
de la sufriente humanidad.

Dame tu hoz, campesino,
para cosechar el trigo
sembrado por los caminos
que transitó el luchador
que lanzó palomas a las brisas,
que nunca empuñó un fusil,
que marchó cantando en la milicia
de hombres que aman hasta morir.

¡Minero de profundidades!
¡Alfarero de ideales!
¡Campesino de eternidades!
¡DIOS!

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miércoles, 1 de abril de 2009

CANCIONES: PORQUE ANOCHECE YA



Ésta fue una canción que compuse sin mucha convicción. Las estrofas provienen de un himno de la Liturgia de las Horas, mientras que el estribillo es de creación propia, junto con Alfonso Figueroa, quien estaba mucho más entusiasmado por la canción que yo mismo.

Fue durante una tarde, cuando la penumbra comenzaba a difuminar la frontera entre el día y la noche, en que estábamos reunidos varios miembros de la institución católica y se nos pidió que compusierámos canciones nuevas para enriquecer el repertorio musical. Alfonso, quien con el tiempo se separaría de la institución, eligió junto conmigo un texto que nos parecía apropiado, aunque no despertara en mí demasiado entusiasmo el hecho de estar obligado a tener una canción lista esa misma noche. Muchas de mis mejores canciones han cuajado después de días, incluso semanas, de inspiración y esfuerzo.

La melodía fue surgiendo, siguiendo caminos ya recorridos por otras canciones de reminiscencia andina, hasta quedar como está. El estribillo fue escrito ahí mismo, con frases comunes, estereotipadas, a las cuales les falta sustancia poética.

Y a pesar de todo, hay como un sentimiento doliente que invade la canción y le da vida, como si a pesar de las circunstancias en que fue compuesto el canto, algo así como un aliento inefable de nuestras experiencias personales se hubiera adherido a la melodía.

No está entre mis mejores composiciones, pero tiene todavía un nivel aceptable.

Como detalle curioso, la versión que fue grabada en el CD "Camino hacia la Pascua" (1998) de Voz de Esperanza, donde la interpretación vocal corrió a cargo de un miembro de Takillakkta, tiene una ligera modificación respecto de la letra original.

Donde decía originalmente:

Haz que reine en mi alma el amor...

dice ahora

Haz que reine en mi vida el amor...

La única explicación que le encuentro a este cambio se halla en la división tripartita del hombre.

Me explico: El Fundador de la institución católica ha considerado siempre insuficente la tradicional división del hombre en alma y cuerpo. Por eso mismo, considera que una división en tres partes (espíritu, alma y cuerpo) es más apropiada para salvaguardar el carácter espiritual del hombre, su diferencia respecto a los animales, así como su destino eterno. Sea como sea, se trata de un supuesto ideológico, basado en algunos escritores de la Antigüedad, que busca explicar de mejor manera algunas manifestaciones de la complejidad humana. Así como responde a algunas interrogantes, genera algunos problemas respecto a cómo ha de entenderse la unidad del ser humano.

Si esto sólo se quedará en el ámbito del pensamiento, no habría mayor problema. Pero sucede que la institución católica, por indicaciones expresas del Fundador, busca tener un control sobre el lenguaje que se usa entre sus miembros y, por ende, sobre el contenido de las letras de las canciones que se canta en sus celebraciones litúrgicas, y reuniones oficiales y semi-oficiales.

De este modo, se ha buscado corregir en todas las canciones las expresiones que indiquen una división dual del hombre, y la palabra alma ha quedado prácticamente desterrada del lenguaje oficial. Dado que en una canción no se puede reemplazar alma sin más por espíritu, pues no encaja en la métrica de los versos, se ha preferido utilizar la palabra vida en su lugar. Este proceso de sustitución no se ha limitado a las canciones surgidas dentro de la institución católica y organizaciones afines, sino que también se ha extendido a canciones litúrgicas y religiosas compuestas por terceros y que están muy difundidas en las parroquias y otras comunidades locales católicas.

Otras expresiones tambien han sido modificadas. "Nuestro Dios" ha sido reemplazado por "Dios Amor". Por ejemplo, en la versión de Venid y adoremos (Adeste fideles) que se canta en la arquidiócesis de Lima, dice: "venid y adoremos a nuestro Dios". En cambio, en las reuniones de la institución católica se canta "venid y adoremos a Dios Amor", lo cual acústicamente suena raro, pues a mis oídos se asemeja a la expresión "adiós, amor" con que los enamorados se suelen despedir mutuamente. Una expresión tan común entre los fieles católicos como "la voluntad de Dios" ha sido sustituida en la canciones por "el Plan de Dios Amor".

Asimismo, cuando se consideraba que la melodía original de estas canciones populares católicas no correspondía al estilo militante de la institución, se le hacía modificaciones.

Todo esto se ha hecho y se hace sin respetar las intenciones de los autores ni las versiones originales de las canciones.

En el caso de la canción Danos un corazón la letra ha sido modificada casi en su totalidad respecto al texto original.

Además, cuando hay eventos católicos donde participan fieles provenientes de diversas comunidades, puede ocurrir que los miembros de la institución católica se aparten ocasionalmente de la melodía original de algunas canciones en el momento de cantarlas, pues así las han aprendido. Esto crea disonancias y rompe la unidad de la asamblea, que debe cantar con una misma voz.

Si a esto le sumamos las canciones que han sido mal enseñadas y los errores en los textos y en las notas, que se transmiten de unos a otros sin que haya medidas correctivas, tenemos un universo musical religioso lleno de parches y rajaduras, sometido a los vaivenes de una ideología religiosa que ha evolucionado muy poco con el paso del tiempo. Y que no parece respetar las tradiciones musicales religiosas ajenas a ella.

En fin, aquí les dejo la letra de este himno litúrgico, al cual le pusimos música Alfonso Figueroa y este humilde servidor, y del cual sólo el estribillo es de cosecha propia.


PORQUE ANOCHECE YA

Porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.

No me ocultes tu rostro, Señor,
ilumina mi pobre corazón;
no me dejes caer en tentación
haz que reine en mi alma el amor,
porque de barro soy yo,
porque de barro soy yo.


Porque he sido rebelde,
dejando tus caminos;
porque escogí yo solo
la muerte y el abismo:
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.

No me ocultes tu rostro, Señor,
ilumina mi pobre corazón;
no me dejes caer en tentación
haz que reine en mi alma el amor,
porque de barro soy yo,
porque de barro soy yo.


Porque ardo en sed de Ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo,
que aprisa cae la noche.
Quédate ya conmigo.

No me ocultes tu rostro, Señor,
ilumina mi pobre corazón;
no me dejes caer en tentación
haz que reine en mi alma el amor,
porque de barro soy yo,
porque de barro soy yo.

martes, 31 de marzo de 2009

INÉDITAS: LA GUITARRA ROTA


La historia de cómo surgió esta canción tan querida para mí explica por qué elegí su nombre como título de este blog.

Fue a fines de los '80 que entré en un período de esterilidad creativa, que coincidió con el hecho de que mi guitarra sufriera una rotura. Tomé, pues, el instrumento y me dirigí al centro de Lima, a una zona donde había talleres musicales que hacían reparaciones de instrumentos por un precio relativamente económico.

La zona céntrica de Lima ha sido siempre para mí un lugar muy triste, donde se acumulan las miserias humanas en una atmósfera gris, húmeda y maloliente. Esa ida al centro de la ciudad, con mi guitarra rota, símbolo de esperanzas frustradas y heridas interiores, se convirtió en una breve y surreal travesía por los subterráneos de la existencia, de dónde regresé con el corazón estrujado y el alma sangrando, pero a la vez con muchas esperanzas. Y con mi guitarra rota.

Fruto de esa experiencia surgió esta canción, que puso punto final a esta etapa de esterilidad creativa, iniciando otra etapa de mayor riqueza musical y poética en mis canciones, donde surgieron algunas de mis más bellas composiciones.

La guitarra rota es para mí el símbolo del arte que se nutre de la existencia misma, desgarrada entre el dolor y la esperanza.


LA GUITARRA ROTA

se durmió mi canción
cuando fue herida
rota malherida
mi guitarra vida
mi fuente de luz

se partió mi alma en dos
es mi madera
es mi alma madera
la que sufre guerra
la que se quebró

cuando el cántaro está
quebrado a golpe de metal
martillo o espada en las manos de la oscuridad
siempre podrá recobrar su figura
en otra oportunidad

entonces se cerrarán
las grietas que minan su faz
y cuando su espejo devuelva fulgor de amistad
se abrazará a la verdad que nos une
con la raza celestial

el cantor silenció
su cuerda fría
su cuerda sufría
huérfana de vida
sin caja y sin voz

se embotó el tendón
que mueve el canto
que mueve mi canto
dentro del encanto
de un día de sol

ya está el reparador
devolviéndole calor
a la armonía que brota de mi corazón
afinando mi dolor a las notas
del teclado universal

canta el amor, no soy yo
en cada composición
hay una razón que me invade con su inspiración
el dedo de luz misterioso que pulsa
mi cuerda de fibra mortal

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INÉDITAS: USTED


Voy a iniciar esta serie de INEDITAS con la última canción que he compuesto recientemente.

La canción surgió en torno a la idea de los absolutismos ideológicos, que no toman en consideración las vivencias del hombre concreto y quieren cortarle alas a la poesía a través de filosofías rígidas y conceptos estereotipados, desconociendo el lenguaje más profundo de las manifestaciones artísticas. Como lo auténtico sólo puede surgir de un amor apasionado, nació de mi inspiración una frase de la cual brotó, no sin esfuerzo adicional, toda la canción: "usted nunca conoció el amor de una mujer".

Usted es la personificación de la armadura sobre el cuerpo vivo, de la tiranía de la ideología sobre la vida y la sangre, de la filosofía estéril queriendo aprisionar la poesía y el amor en sus rígidos esquemas, de la absolutización del discurso abstracto sobre la libertad humana.

En fin, usted puede ser muchas cosas o personas. La canción invita a ser completada por la experiencia personal de quienes la oigan, a fin de identificar en cada uno al usted de quien hay que despedirse para ser verdaderamente libres.

Si quieres descargar una demo de la canción, haz click AQUÍ.


USTED

usted nunca se entregó
al calor de una mujer
usted nunca tuvo
pasión con locura

usted nunca quiso ser
un amante al amanecer
usted nunca supo
de amor con ternura

usted creyó rescindir
el pretérito y el porvenir
convocando un futuro
para santos y puros
de frugal sumisión
sin migajas para la ocasión

y usted nunca atardeció
con un hijo llamado dolor
que temblando está por la fiebre
que llorando está por el hambre
que creciendo está como un hombre
que buscando está libertad
en el suelo fecundo
de sus sueños oriundos
consumando jocundo el rumor
de su amor por el mundo
su fervor vagabundo
sepultando el difunto pendón
de usted
de usted

usted prohibió caminar
por la vida sin su cristal
usted siempre impuso
sus filosofías

usted quiso disecar
los latidos al palpitar
usted puso muros
a la poesía

usted sólo permitió
los vocablos de su fogón
y sin nombre de alma
el espíritu empalma
con carencia de olor
con ausencia de sangre y color

y usted nunca traspasó
los linderos de su mansión
donde el niño juega con la araña
y el amigo espera en la montaña
y el anciano sueña en la pestaña
del poeta que tañe al amor
con sus manos cansadas
de arrugar madrugadas
conjurando su arcada el valor
de auscultar la calzada
y ocupar barricadas
rubricando su espada un adiós
a usted
a usted

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lunes, 23 de marzo de 2009

CANCIONES: 1492


Ya en un post anterior hablé sobre mi canción Semillas del Verbo, indicando las razones por las cuales renegaba de ella: su exaltación de lo español católico en términos positivos, contrapuesto a lo indígena descrito con categorías negativas, además de su glorificación de lo mestizo por razones puramente ideológicas.

Ello no implica de mi parte una valoración negativa del proceso de evangelización de América Latina, ni tampoco una negación de los aspectos oscuros de las religiones originarias de América, sin por ello menospreciar la cultura indígena, tan humana y valiosa como cualquier expresión humana.

Tengo otras canciones que proclaman con alegría los logros de la evangelización, sin caer en los defectos de Semillas del Verbo, entre ellas Evangelización, Santa María de América Latina, Santo Toribio y el dragón, las inéditas Cristóbal, Estrella de la evangelización y la que ahora nos ocupa.

En ellas se habla de misioneros y santos, comprometidos con la fe y dedicados a una labor evangelizadora, muchos de ellos de origen hispánico, sin caer en esa contraposición odiosa que presenta lo hispánico como luminoso en contraposición a lo índigena, descrito con rasgos puramente negativos. Las luces y sombras de la existencia humana no conocen fronteras, y se hallan presentes tanto en lo hispánico como en lo indígena.

1492 es una de la canciones más alegres que he compuesto, con una letra ligera, adecuada al tono festivo de la pieza. ¿Que le falta profundidad? Pues sí. Pero eso no es problema en una canción pensada principalmente para celebrar, no para reflexionar ni ahondar sobre el complejo proceso de la conformación del catolicismo latinoamericano. Busca ser alegría pura, por más que las estrofas sean lugares comunes que reflejan una visión idealizada de los acontecimientos narrados. ¡Qué más da! También esto tiene su lugar en la vida del común de los mortales. Sólo hay que dejarse contagiar por la música. ¡A gozar se ha dicho!


1492

Cuando Cristóbal Colón
descubrió este continente,
se inició la historia de la evangelización.

Bendito descubridor
de la tierra americana,
Nuevo Mundo que esperaba a Cristo Redentor.

Cruzando las carabelas
el mar bajo las estrellas,
llegaron a nuestras tierras
y dejaron hondas huellas
en la historia americana
de la evangelización.

España fue la elegida
para llevar el Evangelio
a los hombres de piel de bronce
que anhelaban al Señor.

Con santidad y heroísmo
fue forjada por misioneros
esta gloriosa gesta guiada
por la Virgen del Pilar.

Año noventa y dos
del lejano siglo quince,
despuntó en nuestro horizonte la luz de la fe.

En el día del Pilar,
un bello doce de octubre,
nos llegó la Buena Nueva de Cristo Jesús.

Enseñando y predicando
con la palabra y ejemplo,
florecieron nuestros santos,
evangelizando al indio,
negro, criollo y mestizo,
en la fe en nuestro Señor.

Esta es la herencia que nos dejaron
los que forjaron nuestra historia:
¡unamos nuestras fuerzas
para seguir la labor!

¡Hermano latinoamericano,
con el corazón en la mano,
trabajemos unidos
por la reconciliación!

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viernes, 20 de marzo de 2009

CANCIONES: VIENTO EN AYACUCHO


Luego de haber compuesto una canción dedicada a las víctimas del terrorismo en la década de los '80 en el Perú (ver AQUÍ), el tema de la violencia en Ayacucho volvería a rondar mi sentimiento y fructificaría en una nueva canción, más poética aún que Cadáver ayacuchano. Tanto la melodía como la letra hallarían inspiración en una canción que Pablo Milanés, cantautor de la Nueva Trova, le dedicara a los caídos en Santiago de Chile durante la dictadura militar de Pinochet, cuya letra transcribo a continuación:


YO PISARE LAS CALLES NUEVAMENTE (Pablo Milanés)

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.


Viento en Ayacucho me nació de lo más hondo de las entrañas y fue mi respuesta personal al dolor vivido por las víctimas del terrorismo. Se encuentra entre mis mejores composiciones. La interpretación de Takillakkta es electrizante, tal vez una de sus mejores interpretaciones de una canción mía. Aun así, hay un verso que es cantado de manera incorrecta: "que hacen sombra a la herida de Ayacucho".

En la versión de Takillakkta la voz une la primera palabra con la primera sílaba de la segunda, como si se tratará acústicamente de una sola sílaba:

[que_ha]-cen sombra a la herida de Ayacucho.

Como consecuencia, el verso tiene una sílaba menos y se pierde la acentuación natural en "sombra", que es pronunciado como "sombrá".

La manera correcta de cantar estar parte es separando fonéticamente "que" de "hacen":

que | hacen sombra a la herida de Ayacucho.

Además, si bien la letra original dice:

si nacerá del pueblo asesinado
una tierra donde no exista el hambre,


me parece conveniente cambiar la palabra "tierra" por "patria", pues es más sugerente y permite expresar más vivamente la diferencia entre la patria buscada por los grupos armados y la verdadera patria, donde se respeta la vida y se practica la justicia y el amor.

A continuación, incluyo la letra original de la canción [¡Ojo con la transcripción que aparece en la cubierta del CD de Takillakkta! Hay un par de errores en la letra de la canción]:


VIENTO EN AYACUCHO (LETRA DEFINITIVA)

Me hice viento de gemidos grises
para soplar donde se muere mucho
y volé hasta las montañas tristes
que hacen sombra a la herida de Ayacucho.

Me pregunté en los valles devastados
por el espectro armado color sangre
si nacerá del pueblo asesinado
una patria donde no exista el hambre.
¿Acaso el odio es semilla de ese sueño?

Recorreré los cerros y quebradas
y lloraré en el alma desolada
de la gente inocente que ha caído.

Escribiré sus nombres sobre piedra
y crecerá verde como la hierba
del corazón en ruinas nueva vida
que mojará su savia en el amor.

Me hice voz del comunero pobre
para gritar que donde hay violencia
crece el dolor en la zona del hombre
y muerden las fieras de la injusticia.

Me pregunté quién terminó vencido:
si el campesino que ahora es ido
o el guerrero que ha sucumbido
a los abismos y a negros instintos,
a la historia que la muerte ha tejido.

A ti, vencido en la peor batalla,
en la que escondes tras de tu pantalla,
quiero decirte estas fuertes verdades.

Yo sólo tengo voz, guitarra y viento
para poder herir tu sentimiento
con la conciencia de que aún hay tiempo
para cambiar en oro la destrucción.

Licencia Creative Commons
Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

CANCIONES: CADÁVER AYACUCHANO

La década de los '80 en el Perú estuvo marcada por el accionar terrorista de grupos como Sendero Luminoso y, en menor medida el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru). Origen y centro de este accionar fue el departamento de Ayacucho en la sierra peruana. Era inevitable que terminara componiendo una canción que tuviera como tema el sufrimiento ocasionado por la violencia terrorista. Ya Eduardo Gildemeister había compuesto una canción con este tema, intitulada simplemente Ayacucho, con un estribillo que decía: "¿Qué pasa en Ayacucho, / en esa región? / La mamacha llora mucho / que llora mucho en Ayacucho". Se trataba de una canción sencilla, que buscaba que el público limeño que asistía a sus presentaciones tomara conciencia del problema de violencia que se estaba desarrollando en provincias. Lamentablemente, más allá de algunos livianos juegos de palabras haciendo alusión a la violencia y al sufrimiento ocasionado, además de una sentimental invocación al patriotismo, la canción no tenía mayor contenido.

Mi intención fue componer una canción donde el sufrimiento y la muerte se vieran provistos de sentido gracias a la esperanza cristiana. A su vez, tenía que ser una canción de imágenes crudas y de lamentaciones dolientes, que impactara sensiblemente a los que la oyeran. La inspiración me vino de un hermoso poema de Céar Vallejo, incluido en su libro España, aparta de mí este cáliz (1937) y que transcribo a continuación:


MASA (César Vallejo)

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tánto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "Tánto amor, y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...


En mi canción, el cadáver inocente del campesino asesinado no se levanta, pero lo haría si se tratara de abrazar con un amor lleno de perdón a su asesino. A la vez, su muerte se convierte en promesa de nueva vida, que se hará realidad con la resurrección futura. Todo ello es dicho con expresiones crudas a las cuales subyace una vívida inspiración cristiana, aunque sin mencionar verbalmente de manera explícita contenidos cristianos. En esa época ya estaba componiendo canciones de acuerdo a los principios de la Nueva Gesta: crear canciones de inspiración cristiana pero sin menciones explícitas a los contenidos doctrinales de la fe.

La interpretación de Takillakkta es decente, aunque no llega a alcanzar las cotas de expresividad deseadas. La zampoña termina su parte con un par de notas de las cuales se debió haber prescindido. La voz recita los versos muy tibiamente, de modo muy uniforme y marcado, cuando se debió haber optado por un tono quejumbroso, lloroso, doliente. La parte final no contrasta suficientemente con el resto de la canción. Le falta al final a la canción el sentido festivo que debe coronar, a manera de contraste, la lamentación dolida del cadáver.

A continuación, incluyo la letra original de la canción [¡Ojo con la transcripción que aparece en la cubierta del CD de Takillakkta! La puntuación no siempre es correcta y hay un par de errores en la letra misma]:


CADAVER AYACUCHANO

Hay fantasmas del olvido
en mi pueblo ayacuchano;
perros de muerte han mordido
los corazones serranos,
y la sangre derramada
riega los surcos que han recogido
años de sudor campesino,
cuerpos destrozados que ya no comerán
frutos de su suelo andino.

Y derrumbaron nuestro destino
los que llegaron por los caminos
empuñando la muerte con el fusil.
¿Acaso trajeron la justicia
los mensajeros de la violencia
que hundieron garras en nuestro porvenir?

Ojos que no se han cerrado
miran de cara a la tierra;
el cadáver ha llorado
con una pena que encierra
preguntas desoladoras:
"¿Qué culpa tienen los niños
para morir a manos de hombres armados?
Si hablan de igualdad y justicia,
¿por qué nos han asesinado?"

¡Hombre del sendero equivocado,
date cuenta de que has destilado
amarga hiel de odio en tu corazón!
"Si pudiera levantar cabeza
—pensó el cadáver en su tristeza—
¡te abrazaría hermano con mi perdón!"

Campesino, dolor fructificado
hay en la muerte que se abrió en tu costado;
tu esperanza no ha sido decapitada,
brotará de tu cuerpo caído renovada,
y esos brazos tuyos que al campo han roturado
cosecharán frutos más allá de este lado,
y en la eternidad el amor resucitado
besará tus heridas de muerto mutilado.

Licencia Creative Commons
Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

lunes, 16 de marzo de 2009

CANCIONES: SEMILLAS DEL VERBO


Compuse esta canción a fin de dar expresión a la visión ideológica sobre la conquista de América que tiene la institución católica dentro de la cual se enmarca Takillakkta. Esta visión, si bien admite que la historia de la evangelización de América Latina estuvo tejida de luces y sombras, resalta a tal punto las luces que omite mencionar o describir ninguna de las sombras de esa historia. Los españoles que llegaron al Nuevo Continente son vistos generalmente como los heroicos y valientes portadores del Evangelio, y los indígenas como aquellos que, guardando las "semillas del Verbo", vivían en un mundo de tinieblas y ansiaban en el fondo ser evangelizados y abrazar la fe cristiana.

No comparto ahora el sentimiento triunfalista que inspiró esta canción, ni la concepción estereotipada sobre los pueblos indígenas que hay en ella, a los cuales se les canta: "rompe los muros del odio y la maldad, / abre caminos de amor y libertad", como si el odio y la maldad hubieran estado enquistados exclusivamente en ellos y no tanto en aquellos que vinieron a conquistarlos. Se dice de ellos que son "hombres de bronce llenor de valor, / indios que anhelan la liberación / de los demonios de un pasado ignoto, / de las cadenas que tendió el temor". Más adelante se dice que "la luz de Dios que se ha hecho hombre / rasga la oscuridad de nuestro cielo". En fin, muchas de las notas negativas se ponen sobre los indígenas, mientras que los españoles, "hombres de acero en plan de conquistar", son los portadores de la verdad y de la Buena Nueva que trae la salvación a las tierras americanas. Se glorifica también el "nuevo linaje" que nace en la América conquistada, la "América de faz mestiza".

La glorificación del mestizaje se erige, pues, como un componente puramente ideológico, pues América Latina es multicultural y multirracial, siendo la figura del mestizo tal como se refleja en la canción un producto especulativo del pensamiento, un ideal que no se da de esa manera en la realidad concreta de carne y hueso. ¿Es realmente necesario que haya un nuevo linaje, que parece ser mejor que el anterior?

Que hubo fusiones étnicas en la América de la conquista es innegable: a través de amoríos eventuales, encuentros sexuales ocasionales, violaciones, concubinato, rara vez a través de un matrimonio, siendo en la mayoría de los casos la cópula de un varón blanco con una mujer indígena lo que llevó a la procreación de hijos mestizos.

Actualmente no comparto esta visión triunfalista, que idealiza símbolos y protagonistas, pero olvida o relega al silencio la manera concreta en que se dieron las fusiones de sangre, razas y culturas, así como tampoco comparto los idearios contrarios que presentan al mundo indígena con características utópicas. La historia de la evangelización de América Latina es un entramado de acontecimientos, donde se da un encuentro de pueblos y culturas, con actores que son hombres, nada más que hombres, ni mejores ni peores unos y otros, simplemente humanos.

No creo que para exaltar la fe cristiana sea necesario presentar de manera negativa a nadie, ni siquiera a los que andan en el error, ni glorificar retóricamente a los que se adhieren a la Iglesia. Hay fidelidades que encierran múltiples traiciones a lo humano y a la propia conciencia, y a veces nada es lo que parece. Basta con hurgar un poco debajo de la superficie para encontrarse con sorpresas.

Aún así, no obstante todas las sombras, la mayoría de los habitantes oriundos de América Latina se plegaron al catolicismo. La historia de los pueblos americanos y de la Iglesia presente en ella sigue estando marcada por luces y sombras, así como lo estuvo también la historia del catolicismo español. Dios escribe derecho con letras torcidas. Lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo hasta el fin del mundo, pues lo humano siempre será humano, con toda su grandeza y sus marcadas carencias, aunque siempre provisto de una dignidad inherente a su condición.

Creo que el respeto hacia todo ser humano –sin considerar su procedencia étnica, su género, su religión, sus ideas, sus opciones éticas– es el punto de partida de una auténtica evangelización, que exprese auténticamente el misterio de la presencia de Dios hecho hombre a través de un testimonio de vida, que no estará libre de máculas y caídas, pero que permitirá, como un cristal, traslucir la luz de un misterio que es más grande que el hombre mismo.

La propaganda proselitista, en cambio, es sólo la caricatura de ese testimonio de vida, pues no refleja lo auténtico, sino una perspectiva manipulada de lo que debería ser la vida.

Vista desde la distancia del tiempo, esta canción me parece responder a estereotipos étnicos y culturales –tanto de lo hispánico como de lo indígena–, además de estar cargada de versos grandilocuentes que se asemejan en su forma a himnos políticos de ideologías como el fascismo y el comunismo:

Desde los siglos de oye un gran clamor...

Llegan también armados con verdad...

En las montañas se oye un gran fragor,
sobre la sierra apunta un resplandor...

...hierve en tu sangre gloriosa...


Considero ahora que la letra en su conjunto de esta canción carece de sustancia, unido a una música pobre en matices, que sólo busca transmitir una perspectiva religiosa institucional, una actitud militante y combativa, aunque no en el mejor sentido de la palabra. Se trata, pues de una canción comprometida, pero no con el hombre concreto que sufre ni con el pueblo, sino con una ideología elitista y poco respetuosa de lo indígena, que yo por ese entonces compartía.

Sea como sea, debo reconocer que fui yo mismo el que compuso esta canción, de la cual reniego actualmente, pero cuya letra transcribo a continuación en honor a la verdad histórica:


SEMILLAS DEL VERBO

Desde los siglos se oye un gran clamor
de una América en busca de Dios,
llevas oculta en ti una Presencia,
son las semillas de Dios en tu esencia.

Hombres de bronce llenos de valor,
indios que anhelan la liberación
de los demonios de un pasado ignoto
de las cadenas que tendió el temor.

Tierras de América brotan
semillas de salvación.
Desde una tierra remota
te llega a ti el Salvador.
Rompe los muros del odio y la maldad,
abre caminos de amor y libertad.


Barcos hispanos llegan por la mar,
hombres de acero en plan de conquistar
este suelo fecundo de misterios,
señalado por el Dios esperado.

Llegan también armados con verdad
hombres dispuestos a evangelizar:
los misioneros enviados por Cristo
que harán crecer las semillas de Dios.

Tierras de América brotan
semillas de salvación.
Desde una tierra remota
te llega a ti el Salvador.
Rompe los muros del odio y la maldad,
abre caminos de amor y libertad.


En las montañas se oye un gran fragor,
sobre la sierra apunta un resplandor;
la luz de Dios que se ha hecho hombre
rasga la oscuridad de nuestro cielo.

Nuevo linaje que nace al calor
de la Madre de nuestro Salvador,
nace la América de faz mestiza
con el alma marcada por la Cruz.

Tierras de América brotan
semillas de salvación.
Desde una tierra remota
te llega a ti el Salvador.
Rompe los muros del odio y la maldad,
abre caminos de amor y libertad.


Alma mestiza de América,
hombres con un corazón,
hierve en tu sangre gloriosa
un ideal de evangelización.