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jueves, 26 de febrero de 2009

TAKILLAKKTA, NAVIDAD Y COCA-COLA

La producción "Navidad en mi tierra" tiene una curiosa historia. Fue la primera producción hecha enteramente bajo la dirección de Javier Leturia, pues las dos anteriores –"América de nuestra fe" y "Reconciliación"– se grabaron en dos etapas, la primera en la segunda mitad de 1988 bajo la dirección conjunta de Carlos Aguilar y mía, la segunda en el verano de 1989, bajo la dirección de Javier Leturia, ya sin mi participación. En ambas producciones hay temas grabados en la primera y la segunda etapa de grabación.

Javier Leturia, partidario de un cierto purismo en cuanto a géneros musicales, tomó los 12 temas que conformarían "Navidad en mi tierra" y buscó encajarlos en subgéneros ya existentes. Para esto, modificó tempo y ritmo de las canciones, a fin de asemejarlas lo más posible a los subgéneros identificados. El resultado fue desastroso. Cuando salio el cassette a fines de 1990, las canciones habían sufrido cambios a tal punto, que ya no reflejaban musicalmente las versiones originales de los autores y compositores. A esto se sumaba una interpretación correcta pero tibia, carente de fuerza y energía.

Takillakkta volvió a ingresar a los estudios al año siguiente para volver a grabar nuevamente todas las canciones, dejando de lado los purismos musicales y buscando interpretar las canciones como eran originalmente, lo cual sólo se logró parcialmente. Esta es la versión que apareció en 1991 y que fue posteriormente editada en CD.

De los cinco temas míos que aparecen, considero que tres han sido interpretados insatisfactoriamente por Takillakkta, a saber, Navidad en mi tierra, Navidad de los negros y Ha nacido el Niño en los Andes.


NAVIDAD EN MI TIERRA

La velocidad con que se canta esta canción en la versión grabada es excesiva. Se pierde el tono de relato que quise que tuviera. Esta canción debe ser interpretada de manera acompasada y con contrastes de entonación, cosas de las cuales carece el canto que escuchamos en la grabación. Además, la voz no logra transmitir la ternura de la que debe estar imbuido todo el canto. Se puede ver el post REMASTERIZACION: NAVIDAD EN MI TIERRA, donde se puede escuchar la versión de Takilakkta con velocidad reducida, lo cual da una idea aproximada de cómo debería ser la canción.


NAVIDAD DE LOS NEGROS

Esta canción mejoraría si se permitiera que el ritmo fuera más ardiente, más desenfrenado, más pasional. Takillakkta se centra demasiado en la corrección técnica y formal, y no deja que el espíritu de la canción brote impetuoso. El resultado es de una alegría contenida, refrenada, encajonada. Además, se escucha al principio de la canción una imitación de voz de negro, que no suena a voz de negro sino a imitación de voz de negro.


HA NACIDO EL NIÑO EN LOS ANDES

Otro interpretación con patentes limitaciones. Escuchamos una voz sin matices, ajena a la ternura melancólica pero alegre que debe imperar en todo el canto. Le falta más sentimiento serrano a toda la canción. Quedaría mejor si se hiciera un contrapunto entre voz solista y coros, y no se escuchara una voz solista cantar todas las estrofas. Es necesario "aserranar" más los arreglos musicales y la interpretación vocal, a fin de expresar esa melancolía a la vez triste y alegre que encontramos en los habitantes del Ande peruano. Como anécdota, menciono que esta canción me fue inspirada por la lectura del cuento Fue en el Perú de Ventura García Calderón.


Las otras dos canciones mías, Ven pronto, Señor y Nacimiento cuentan con interpretaciones decentes, que podrían mejorarse cierrtamente con un mejor acompañamiento musical y más expresividad en el canto, pero que, tal como están, se ajustan satisfactoriamente a las intenciones del autor y compositor.


Considero este CD como una de las peores producciones de Takillakkta, no tanto por los temas incluidos sino por la manera en que fueron interpretados. Con la "Misa Andina" –que puede ser considerada como la segunda peor producción de Takillakkta– ocurre lo contrario: las interpretaciones son buenas, pero la mayoría de los temas son mediocres tanto musicalmente como en sus textos.

Para finalizar, les cuento que esta producción es la que más cubiertas distintas ha tenido: 2 en cassette y 3 en CD. La cubierta más curiosa es la que corresponde a la edición que fue comercializada en los supermercados Santa Isabel con el nombre de "Villancicos del Perú", pues no se le ocurrió a la productora mejor idea para promocionar las canciones navideñas de Takillakkta que dejar que el CD se vendiera a precio económico en los establecimientos de la cadena comercial. Como se puede ver a continuación, aparece la imagen del orondo Papá Noel de Coca-Cola, la frase "Despierta la Navidad que hay en ti" y ninguna referencia al significado cristiano de la Navidad. Ciertamente, una extraña manera de evangelizar. ¿O tal vez se le quiso dar a la producción la condición que ameritaba, equiparable a la de un mero producto de supermercado?



miércoles, 25 de febrero de 2009

TAKILLAKKTA: ¿ARTE MUSICAL O IDEOLOGÍA RELIGIOSA?


En la cubierta de la versión en CD de la primera producción de Takillakkta se lee lo siguiente:

"América de nuestra Fe", es la primera producción que ha realizado Takillakkta (1989). En esta ocasión (2004) hemos vuelto a masterizar la grabación original y hemos incluido una nueva versión de los cantos: "Santa María de América Latina" y "Señora del Tepeyac", queriendo expresar mejor el sentido que anima estos cantos.

¿Cuál es este sentido que se quiere expresar mejor? Si se compara las nuevas versiones con las del cassette original, el oyente común percibirá que hay mayor vitalidad interpretativa en las versiones antiguas, no obstante que el sonido no sea tan limpio como en las versiones de 2004. No es, pues, el sentido musical lo que se quiere expresar mejor. Por regla general, Takillakkta no ha vuelto a grabar canciones por razones artísticas o con el fin de brindar una interpretación mejorada de canciones con deficiencias interpretativas. La única excepción es el cassette "Navidad en mi tierra", del cual se sacó una primera versión en 1990 –a todas luces insatisfactoria– y una segunda versión mejorada con nuevas grabaciones en 1991. En este caso, curiosamente, la existencia de una primera versión ha sido silenciada.

Ahora bien, si comparamos las letras de las canciones de la versión en cassette y la de CD de "América de nuestra fe", encontraremos que han habido modificaciones. Una explicación detallada de los cambios efectuados a Santa María de América Latina puede leerse en el post que escribí sobre esta canción.

Respecto a Señora del Tepeyac, la letra original decía lo siguiente en el coro:

Ay Virgencita de Guadalupe,
quiero pedirte en mi canción
que nos transformes y nos eduques
para encarnar a Cristo Jesús.


Esto ha sido cambiado por:

Ay Virgencita de Guadalupe,
quiero pedirte en mi oración
que nos conduzcas y nos eduques
en el Amor a Cristo Jesús.


El resto de la canción sigue igual.

Se trata, pues, de modificaciones con el fin de que la letra exprese de mejor manera la ideología religiosa católica a la que institucionalmente se adscribe el grupo. Que la única razón que amerite que se vuelva a grabar una canción sean estas sutilezas de pensamiento –en parte justificadas– y no razones artísticas, habla de la importancia que el Takillakkta actual otorga a sus textos, que parecen ser la finalidad última de su música. Cuando las canciones se ciñen estrictamente a esta distinción entre música y texto, donde más importante resulta el mensaje conceptual que el arte mismo, cuando deja de haber armonía entre lenguaje musical y escrito, cuando se sacrifica la poesía en aras de la teoría, se produce como resultado composiciones mediocres sin alcance universal.

Lo mejor del repertorio de Takillakkta está en aquellas canciones que no buscaron directamente ser expresión teórica del pensamiento de la institución católica a la que pertenece, sino que nacieron simplemente dentro de la libertad de inspiración de experiencias personales de fe. Y lamentablemente estas canciones son cada vez más escasas en las últimas producciones de Takillakkta.

miércoles, 18 de febrero de 2009

TAKILLAKKTA: ¿EVANGELIZACIÓN O ADOCTRINAMIENTO A TRAVES DE LA MUSICA?

Takillakkta considera que su razón de ser es la evangelización a través de la música. O mejor dicho, a través de la letra de la música. Pues la música solo parece ser el condimento necesario para que el mensaje, expresado en el texto de la canción, llegue a la audiencia. Takillakkta, sobre todo en las canciones que fueron compuestas a partir de 1989, concibe la música como un vehículo sonoramente agradable sobre el cual va montada la letra de la canción, que se constituye en la finalidad misma del tema musical. Esa letra debe ser de contenido religioso y construida en base a frases hechas y léxico preestablecido propio de la institución católica a la cual pertenece el grupo. Ese es el motivo por el cual todas las canciones de Takillakkta deben tener el visto bueno del Fundador, quien las revisa para verificar que el texto se ajuste a su propia ideología religiosa. Y es por eso mismo que muchas de las canciones de Takillakkta posteriores a 1989 se parecen tanto en su lenguaje.

Ahora bien, ¿son estas canciones verdaderamente evangelizadoras? El público de Takillakkta ha estado conformado por gente ya comprometida con la fe dentro de las diferentes asociaciones que promueve la institución católica, o a otros niveles por gente que, de una u otra manera, está comprometida con su parroquia o con la Iglesia en general. Takillakkta nunca ha tocado frente a un público ajeno a la fe, o por lo menos con una actitud neutral.

Considerando que la evangelización consiste en una proclamación del Evangelio, a fin de que la gente se convierta y crea, no parece ser que Takillakkta haya estado cumpliendo esta función, sino más bien la de animar a un público creyente, que puede pasar un momento agradable y festivo con canciones que reflejen sus propias creencias. Teniendo en cuenta las restricciones de lenguaje a que están sometidos los integrantes de Takillakkta en sus canciones, puede concluirse que Takillakkta se ha convertido en el conjunto musical de una determinada institución católica y de las asociaciones que dependen de ella. Que yo sepa, nadie se ha comprometido con la fe sólo por escuchar a Takillakkta. Además, no creo que la música del grupo tenga valor para gente ajena a la fe, es decir, para las personas que necesitan realmente ser evangelizadas.

Sin embargo, hay quienes se han sentido tocados en el fondo de su alma cuando han escuchado algunos temas de Takillakkta, en particular aquellos compuestos anteriormente a 1989 y que utilizan un lenguaje más natural y poético. Varios de estos temas se pueden encontrar en en los CDs "América de nuestra fe", "Reconciliación" y "América 500 años".

En estas canciones la música va íntimamente unida al texto. Lo que dicen las palabras se apoya intrínsecamente en la atmósfera sonora que genera la música, y a su vez la música es expresión de las imágenes que evocan las palabras. Se da entonces lo que yo llamo la "sinceridad" del tema musical: que lo que se canta le suene a los oyentes como auténtico y verdadero.

Asimismo, en muchas de estas canciones –y en las que yo mismo he compuesto posteriormente– la misma elección de las palabras obedece no sólo a las imágenes y emociones que sugieren, sino también a su sonoridad misma. Es por eso que la elaboración del texto puede ser una tarea más ardua que la composición de la música misma. La letra de la canción también debe ser musical, lo cual es imposible de lograr cuando se renuncia a la poesía y se prefiere los enunciados ideológicos –o propios de una espiritualidad–, correctos probablemente en un contexto académico o militante, pero fuera de contexto en una expresión artística.

La canción, para tener vida, debe partir primordialmente de una vivencia propia y no de un contenido ideológico religioso que se busca difundir. El lenguaje teórico académico tiene su propia finalidad, ocupando un lugar importante en la vida, pero es poco apropiado para ser insertado en una obra musical, que requiere de un lenguaje más afín a la poesía. Para mí el texto se construye en base a símbolos e imágenes que, cual pinceladas sobre un cuadro, van dando forma a una experiencia vital. Si bien mis primeras canciones fueron algo conceptuales, aunque no del todo, poco a poco fui evolucionando hacia el concepto de canción que aquí detallo.

Takillakkta, pudiendo ser un proyecto de mayores alcances, realmente evangelizador, se ha limitado a ser un grupo de música con base folklórica que causa simpatía y agrado, pero que carece de ese elan vital que sólo se encuentra en el arte y que mueve fibras profundas de la conciencia humana. Algo de esto, todavía en estado de inmadurez, se encontraba en algunas de las canciones de la primera etapa de Takillakkta. Esto se fue diluyendo con la proliferación de canciones meramente bonitas, con textos estereotipados parchados de clichés, donde falta la vertiente social y humana de muchas de las canciones de la primera etapa. Asimismo, Takillakkta dejó de tocar piezas puramente instrumentales, olvidando que la música misma es mensaje y no solamente el acompañamiento de un discurso que, por demasiado conceptual, no llega a calar hondo en los corazones. No se debe olvidar que la música misma, en estado de desnudez, puede ser un lenguaje que diga más que muchas palabras y que conmueva hasta las lágrimas o eleve el alma hasta el éxtasis.

lunes, 16 de febrero de 2009

TAKILLAKKTA: ¿MUSICA FOLKLÓRICA O FOLKLOROIDE?


Takillakkta siempre se ha considerado a sí mismo como un conjunto de música folklórica andina. Sin embargo, su repertorio incluye también algunos temas más próximos a la canción criolla peruana, la música afroperuana, la música popular centroamericana, la música popular brasileña e incluso a ritmos tropicales, como, por ejemplo, Trabajando y Yo quiero ver. Si no fuera por la instrumentación andina, la canción Nueva jornada podría pasar por una cumbia. La influencia de la nueva canción latinoamericana se deja sentir en temas como Viento en Ayacucho, Hermano Jesús, Bajo la Cruz del Sur, Pueblo joven y Santo Toribio y el dragón. Los temas compuestos por Carlos Aguilar son de difícil clasificación. Y los temas propiamente andinos de Takillakkta tienen una base folklórica, pero enriquecida y transformada por aportes musicales diversos, de modo que difícilmente podrían pasar por musica folklórica auténtica. Se trata de algo nuevo, con raíces en la tradición, pero adaptado a un público urbano contemporáneo.

Esto se debe a que la música de Takillakkta se nutrió de la música de grupos también de base folklórica, pero a la vez innovadores o situados en la vanguardia musical contemporánea; Savia Andina, Kjarkas, Proyección, Inti-Illimani y Quilapayún. Takillakkta asumió desde un principio la instrumentación que empleaban estos grupos, consistente esencialmente en guitarra, charango, zampoñas, quena, bombo y chacchas, mas propia del sur andino peruano, Bolivia, Chile y el norte de Argentina. Takillakkta ignoró –y sigue ignorando– otra manifestaciones del folklore peruano, como el huaylas –que se interpreta con arpas, clarinetes, saxofones y violines–, el huayno ancashino –cantado con florituras vocales que requieren de mucha destreza en el canto–, el huayno ayacuchano –donde el único instrumento es la guitarra–, los huaynos interpretados con bandas de viento, etc. Takillakkta considera su estilo musical propio como típico del Ande peruano en general, cuando en realidad es sólo una modalidad más de lo andino.

Además, ninguno de los autores y compositores teníamos raíces andinas. Nos habíamos criado en un ambiente donde habíamos bebido de la música pop –baladas, por ejemplo–, rock –en mi caso principalmente el rock progresivo y pesado– y música clásica, y luego nos habíamos interesado por la música andina filtrada a través de grupos que estaban a la vanguardia de la tradición. Nuestro mundo era el de la burguesía limeña de clase media, donde habíamos bailado al ritmo del pop rock, la salsa y el merengue, y sabíamos muy poco de las vivencias reales de los habitantes del mundo andino, desconociendo incluso sus manifestaciones musicales más ancestrales. No podíamos darle expresión a las inquietudes del hombre andino, puesto que no lo éramos y nuestra aproximación era desde fuera, teñida muchas veces de paternalismo y artificio. Lo que estaba haciendo Takillakkta era algo nuevo, basado muchas veces en ritmos andinos, pero distinto del folklore puro.

Asimismo, la audiencia de Takillakkta ha estado integrada generalmente por gente perteneciente a los estratos sociales medios urbanos, con oídos no acostumbrados a escuchar música folklórica auténtica y, más bien, con cierto rechazo hacia lo auténticamente popular.

El actual director de Takillakkta, defensor de un purismo musical folklórico que nunca se ha visto realmente plasmado en los temas e interpretaciones del grupo, se manifestó en total desacuerdo conmigo cuando una vez le dije que "Takilakkta es un conjunto de burgueses que toca música folkloroide compuesta por burgueses para consumo de otros burgueses".

No tiene nada de malo tocar música folkloroide. Si esto se hubiera reconocido y aceptado desde el principio, Takillkkta hubiera seguido aceptando las cotas de creatividad entre quienes aportaron a su repertorio con canciones nuevas, sin tener que pasarlas por el filtro de un purismo en géneros musicales que al final no produce ni folklore puro –porque eso no es posible– ni permite la aparición de excelentes y novedosos temas folkloroides –porque se busca poner coto a las fusiones e innovaciones musicales–. El resultado es que Takillakkta ha buscado proyectar una imagen de sí mismo que no corresponde a lo que verdaderamente es, negando su identidad de conjunto urbano que ha fusionado diversos géneros en canciones nuevas interpretadas con instrumentación surandina. La insistencia en un purismo de géneros musicales únicamente ha producido canciones mediocres, carentes de originalidad, que probablemente no superen la prueba del tiempo.

viernes, 6 de febrero de 2009

HOMENAJE

Los integrantes de Takillakkta de la primera etapa, que va desde su conformación en 1983 hasta fines de 1988, emplearon como traje distintivo unos toscos ponchos marrones de lana de alpaca. Nos sentíamos orgullosos cuando al inicio de nuestras primeras presentaciones, Alejandro Bermúdez, entonces líder del grupo, decía con voz potente:

"¡el poncho que llevamos puesto
ningún carajo lo ha de pisar!"


Mientras Takillakkta tuvo como signo distintivo esos ponchos, primó la creatividad, un animado espíritu colectivo y, sobre todo, ese sentimiento de aventura de estar abriendo nuevos caminos.

Quiero aquí rendir homenaje a todos aquellos que le dieron vida al Takillakkta del poncho marrón, a través de su esfuerzo, su don creativo, su carisma de gentes, su talento musical.

Las fotos aquí incluidas fueron tomadas durante el concierto del 25 aniversario de Takillakkta, realizado el 11 de octubre del 2008 en el auditorio del Colegio Santa Úrsula en Lima (Perú), evento en el que participaron como músicos invitados algunos antiguos integrantes del conjunto.


ALEJANDRO BERMÚDEZ

De carácter enérgico, temperamento fogoso y verbo florido, supo insuflarle fuerza a nuestras presentaciones y hacer que el público vibrara intensamente con nuestras interpretaciones. A la vez dio espacio a cada uno de los demás miembros del grupo para que pudiera brillar personalmente, dentro de un aliento colectivo marcado por una compenetración mutua. No se trató nunca del Takillakkta de Alejandro Bermúdez, sino del Takillakkta de todos nosotros con Alejandro Bermúdez como su motor interno. El punto fuerte de Alejandro fue la interpretación, pues carecía de dotes para la composición. No obstante, supo elegir con mucho acierto un par de melodías ya existentes, a las cuales les cambió la letra, convirtiéndolas en los temas más exitosos de Takillakkta, a saber:

1. Taita Dios
2. Cristo glorioso
3. Virgencita apenada
4. Virgencita de Cocharcas


RICARDO TRENEMANN

Con su carácter sereno y conocimiento musical, le dio medida y orden a los temas interpretados por el conjunto, a la vez que contribuía con arreglos musicales que le daban más lustre a mis composiciones. Cuando tocaba el charango, desataba la energía interior que, por lo general, mostraba de manera contenida. Gracias a su crucial aporte, Takillakkta se libró muchas veces de caer en la anarquía musical. Sin su colaboración, muchas de mis canciones no tendrían la forma que revisten actualmente. Nos ha dejado un solo tema navideño interpretado por Takillakkta, a saber:

1. Vamos felices cantando

Sin embargo, en el álbum de Voz de Esperanza "Camino hacia la Pascua" (1998) aparecen dos canciones más de su autoría, que son himnos litúrgicos a los cuales les puso música:

2. Es Cristo, el Señor
3. ¿Dónde está muerte, tu victoria?


MARIO "PEPE" QUEZADA

De carácter jovial, siempre de buen humor, supo acompañar con ritmo nuestras canciones, al compás enérgico del bombo. Siendo de ancestros bolivianos, se compenetró desde un principio con la música que tocábamos, inspirada en el folklore boliviano. Aportaba una buena dosis de tranquilidad y buen humor, especialmente cuando había discrepancias sobre algún punto entre los demás miembros del grupo.


CARLOS AGUILAR

Su aporte fue esencial para la supervivencia del grupo, una vez que de los miembros originales sólo quedé yo. Su sangre morena y su raigambre popular le inyectaron ritmo y calidez a las interpretaciones del grupo, particularmente a través de una voz cargada de sentimiento. Sin su carisma personal, unido a su habilidad para interpretar la guitarra y el charango, poco hubiera podido yo hacer para darle continuidad al grupo. Con Carlos vivimos los peores momentos de Takillakkta, así como uno de sus mejores momentos durante la presentación en el Congreso Internacional de la Reconciliación realizado en Tacna en el año 1987.

Su vena compositora dio como fruto tal vez las canciones más cargadas de ritmo de nuestro repertorio, en un estilo que no se adscribe a ningún género andino conocido, sino que es una mezcla de diversas influencias musicales. Las letras tal vez no sean muy originales –a veces prestadas de otros autores–, pero sí adecuadas y compenetradas íntimamente con la música. Son dignos de aprecio su entusiasmo y su paciente trabajo en las sesiones de grabación de 1988-1989, que darían lugar a los dos primeros álbumes de Takillakkta.

Estas son las canciones de Takillakkta que compuso Carlos Aguilar:

1. Oración por el Novenario
2. Madre la Reconciliación
3. Levántate y camina
4. Madre de los pobres
5. Misterio
6. Siempre velando
7. Amanecer
8. El gran día


En este homenaje no se puede dejar de mencionar a quienes creyeron en el proyecto de Takillakkta y se comprometieron con él, vistiendo también el poncho marrón característico:
  • Pablo Pilco (zampoñas)
  • Fernando Valle (zampoñas, quena)
  • Mario Giurfa (zampoñas)
  • Ricardo Gibu (quena)
  • Víctor "Titín" Díaz (bombo, percusión)
  • Hernán La Rosa (guitarra)
  • Pepe Angeles (charango)


Quiero homenajear también a JAVIER LETURIA, quien asumió a partir del año 1989 la dirección del grupo, cambió los ponchos marrones por ponchos guinda, y ha permanecido hasta ahora como único miembro constante, dándole continuidad al grupo. Mi homenaje también a todos aquellos cuyos nombres no se menciona y que contribuyeron al proyecto.

Finalmente mi homenaje a Alvaro Cuba, ex-miembro de Takillakkta, quien participó en las sesiones de grabación de "Señor de la Esperanza" (2004), pero su nombre no fue incluido en los créditos de las portadas del CD. Vistió el poncho guinda, pero no se lo dejó pisar.

domingo, 1 de febrero de 2009

MIS CANCIONES POR TAKILLAKKTA


Incluyo aquí una lista de canciones mías que han sido grabadas y publicadas en CD por Takillakkta.

AMÉRICA DE NUESTRA FE (1989)

1. Evangelización (Letra: Miguel Jordá)
2. Santa María de América Latina (Letra: Miguel Salazar - Martin Scheuch)
3. Himno a Juan Pablo peregrino
4. 1492
5. El cerro de mi pueblo
6. Semillas del Verbo
7. Viento en Ayacucho
8. Bajo la Cruz del Sur

RECONCILIACIÓN (1990)

9. Hermano Jesús
10. Cadáver ayacuchano
11. El pueblo que canta (Título alternativo: Takillakkta)
12. Trabajando
13. Jesucristo es el Maestro (Letra: Miguel Jordá)
14. Pueblo joven

NAVIDAD EN MI TIERRA (1991)

15. Nacimiento (Letra: Miguel Jordá)
16. Navidad de los negros
17. Ha nacido el Niño en los Andes
18. Navidad en mi tierra
19. Ven pronto, Señor

AMÉRICA 500 AÑOS (1992)

20. Santo Toribio y el dragón (Título alternativo: Santo Toribio, caballero de los Andes)
21. Mi tierra herida
22. Yo quiero ver (Título alternativo: Lo que yo quiero ver)

SEÑOR DE LA ESPERANZA (2004)

23. Plegaria del Año Santo

Los títulos alternativos son aquellos con que aparecen las canciones en las cubiertas de los cassettes y discos compactos. Quiero señalar que esos títulos nunca contaron con mi aprobación.

Hay otras tres canciones mías incluidas en un álbum de himnos de Cuaresma, publicado por el Instituto Cultural Teatral y Social (ICTYS), a saber:

1. El tiempo de la Pasión
2. Porque anochece ya
3. Pueblo nuevo

Si bien se atribuye la interpretación de todas las canciones al conjunto Voz de Esperanza, la primera canción mía es interpretada con mucho sentimiento por la voz solista de Carlos Aguilar, antiguo integrante de Takillakkta.

El disco está disponible a continuación para su descarga –exclusivamente para uso privado, sin fines de lucro–.

VOZ DE ESPERANZA - CAMINO HACIA LA PASCUA (1998)

sábado, 31 de enero de 2009

DISCOGRAFÍA DE TAKILLAKKTA

Todos los álbumes de Takillakkta, con la excepción de "Señor de la Esperanza"y "Pax in terra" que aparecieron originalmente en CD, fueron primero publicados en formato cassette. En el año 2004 fueron finalmente remasterizados y publicados en formato CD.

Para la edición en CD de "América de nuestra fe" se volvió a grabar las canciones Santa María de América Latina y Señora del Tepeyac, debido a correcciones efectuadas a las letras de las canciones.

"Navidad en mi tierra" salió originalmente en cassette a fines del año 1990, pero las canciones habían sufrido a tal punto alteraciones en el ritmo a mano de los arreglistas, que afectaban su calidad musical y su fuerza expresiva, unido a unas interpretaciones mediocres por parte del conjunto musical. Por este motivo, Takillakkta ingresó el año siguiente nuevamente a los estudios para volver a grabar todos los temas, tratando esta vez de ajustarse de manera más estricta a las intenciones de los autores de las canciones, lo cual sólo se logró en parte. La versión mejorada del álbum "Navidad en mi tierra" es la que se incluye en el catálogo oficial del grupo.

Las copias aquí disponibles en MP3 de las canciones de Takillakkta están sólo autorizadas para uso personal –de acuerdo al derecho a la copia privada–, excluyéndose su uso con fines de lucro. La calidad es inferior a los originales en CD. Se recomienda, por lo tanto, adquirir los álbumes originales en CD, a fin de poder apreciar en todo su alcance la música de Takillakkta.
   
AMÉRICA DE NUESTRA FE (1989)

RECONCILIACIÓN (1990)

NAVIDAD EN MI TIERRA (1991)

AMÉRICA 500 AÑOS (1992)

MISA ANDINA (1994)

CANTEMOS AL SEÑOR (1995)
SEÑOR DE LA ESPERANZA (2004)
DESCARGAR

 PAX IN TERRA (2014)

NOTA: Información actualizada el 1° de diciembre de 2018

viernes, 30 de enero de 2009

LA HISTORIA EXPROPIADA DE TAKILLAKKTA


Leemos en la página web oficial del grupo Takillakkta lo siguiente (ver AQUÍ):

RESEÑA

La música latinoamericana tiene una riqueza especial que permite comunicar la historia, la cultura y en especial la intensa experiencia de fe de un pueblo. Como una respuesta al llamado del Papa Juan Pablo II de impulsar la Nueva Evangelización, en el año 1983 un grupo de jóvenes peruanos iniciamos la aventura de transmitir el mensaje reconciliador del Señor Jesús a través de la música.

Para expresar nuestras profundas raíces latinoamericanas decidimos utilizar la riqueza de los ritmos andinos y llamamos a nuestro grupo “TAKILLAKKTA” que en idioma quechua significa “canto del pueblo” o “pueblo que canta”.

Los miembros de TAKILLAKKTA entendemos que la música es un regalo de Dios que llega hasta el fondo del corazón del hombre y por eso consideramos que es un medio privilegiado para llevar y anunciar el Evangelio del Señor Jesús en un mundo que necesita urgentemente de una respuesta verdadera y plena.

Por eso a través de nuestra música queremos transmitir en primera persona al mismo Señor Jesús, quien es el único que puede dar una respuesta auténtica a los anhelos más profundos del ser humano. Acompañados por nuestra Madre Santa María llevamos nuestra música a todas partes del mundo, porque creemos que el idioma musical es entendible en cualquier lugar y trasciende la propia lengua, raza o cultura.

Sin duda que la música latinoamericana es un eficaz medio para la Evangelización pues expresa las profundas raíces cristianas que tiene Latinoamérica y resalta su llamado a ser el Continente de la Esperanza en este Tercer Milenio.

TAKILLAKKTA ha asumido desde hace más de 24 años el reto de impulsar esta tarea evangelizadora a través de la música, convencidos de que es posible construir una verdadera cultura del amor y de la reconciliación en el mundo de hoy.


Cuando se pone la historia en primera persona del plural ("iniciamos") se da a entender que los actuales miembros de Takillakkta –o, por lo menos, una parte de ellos– fueron los mismos que iniciaron el grupo allá por el año 1983. Nada más alejado de la realidad. El actual director del grupo, Javier Leturia, asumió la dirección de Takillakkta recién en el año 1989, y para ese entonces ninguno de los miembros del grupo original permanecía en el conjunto, aunque Ricardo Trenemann contribuyó con algunas grabaciones posteriores y formó parte nuevamente del conjunto durante un breve período de tiempo.

Takillakkta se inició con sólo 4 integrantes: Alejandro Bermúdez, Ricardo Trenemann, Mario "Pepe" Quezada y yo. No era entonces nuestra intención explícita ensayar "una respuesta al llamado del Papa Juan Pablo II de impulsar la Nueva Evangelización". La cosa fue más sencilla y menos solemne. La institución católica a la que pertenecíamos quería tener canciones propias, que expresaran su propia visión del mundo a la luz de su compromiso cristiano. A la vez, teníamos un interés por la música latinoamericana y nos deleitábamos tocando temas de Savia Andina. Quisimos poner nuestros talentos al servicio de la institución y comenzamos a interpretar temas que tenían letras de contenido cristiano –sobre la base de melodías ya conocidas o componiendo nuevas–. Nos gustaban las canciones de grupos folklóricos de izquierda –como Inti-Ilimani, Quilapayún, Blanco y Negro– y queríamos emularlos, pero con canciones de signo contrario que reflejaran nuestra opción de vida, cristiana y abierta a lo social.

El nombre de Takillakkta fue idea del Fundador de la institución, quien bautizó de esta manera a nuestro grupo. Aunque lo aceptamos de buen gusto, no fue un nombre que eligiéramos nosotros –o que eligieran las personas anónimas que se esconden detrás del "nosotros" en la reseña de la página web, pues simplemente no estaban ni podían haber estado allí–.

Entre los eventos del Año Santo de la Redención 1983-1984, convocado de manera extraordinario por el Papa Juan Pablo II, estaba el Jubileo de los Jóvenes en abril de 1984. El Fundador hizo las gestiones para fueran invitados con gastos pagados un gupo de jóvenes músicos católicos pertenecientes a su institución –es decir, nosotros, el verdadero "nosotros"–. Todo esto se hizo a través de los canales administrativos ordinarios. No hubo, pues, una invitación formal y especial de la Santa Sede al grupo Takillakkta por ser quien era, pues éramos unos perfectos desconocidos.

Durante el Jubileo de los Jóvenes en la ciudad de Roma tocamos en dos ocasiones, y en cada ocasión sólo un par de canciones. La primera fue en la Basílica de San Pablo Extramuros, en presencia de una multitud de jóvenes pertenecientes en su gran mayoría al Movimiento Neocatecumenal. El Fundador aprovechó el día en que le tocaba dar su conferencia para que nosotros hiciéramos gala de nuestros talentos musicales. Si mal no me acuerdo, tocamos Cristo glorioso y Taita Dios. Existe una foto tomada en esa ocasión, que fue publicada en "Alborada", revista interna de la institución.

La segunda interpretación fue durante la audiencia final con el Papa, en un estrado colocado a sus espaldas. Tocamos entonces una adaptación de la Oración por el Año Santo de la Redención de Juan Pablo II (conocida también como Plegaria del Año Santo), compuesta por mí especialmente para esa ocasión. Nuestro buen amigo Luis Cappelleti tocó la guitarra junto con nosotros. Creo recordar que tocamos un tema más, si mal no recuerdo. De hecho, no fuimos el único grupo musical presente, pues cada movimiento eclesial había traído el suyo, con canciones de estilo más moderno.

La historia del grupo original fue relativamente corta. Ya en el año 1986 quedaba solamente yo de ese grupo. Alejandro Bermúdez asumió la dirección de ACI Prensa (Agencia Católica de Informaciones), actualmente un portal católico con un informativo eclesial de tendencia conservadora, estilo sensacionalista y poca objetividad. Ricardo Trenemann siguió en la institución como laico de vida consagrada. "Pepe" Quezada dejó la institución y desde entonces no he vuelto a tener noticias de él.

En el siguiente video se ve una sucesión de fotos del grupo a lo largo del tiempo, con el título "Takillakkta - 25 años" :




Curiosamente, no se incluye ninguna foto anterior a 1989, año en que Javier Leturia asumió la conducción del grupo. El título correcto debería ser: "19 años de Javier Leturia y Takillakkta".

La institución católica en la cual está inserta Takillakkta siempre ha tendido a hacer reinterpretaciones de su historia, omitiendo hechos que pudieran serle incómodos, dejando de mencionar y borrando de su información pública a las personas que dejaron de acompañarle en su camino. Sin embargo, no se puede negar que Takillakkta existe desde el año 1983. La manera de reinterpretar su historia se hace con la inserción de ese misterioso "nosotros", por el cual se expropia la historia de sus verdaderos protagonistas. Se ha de tener en cuenta que ninguno de los miembros del actual Takillakkta estuvieron presentes en el Jubileo de los Jóvenes del año 1984. Y el Takillakkta que surgió a partir del año 1989 se nutrió de la etapa creativa de los primeros años, siguió interpretando y grabando canciones de esa primera etapa, adquirió un sonido musical más elaborado y profesional, pero fue perdiendo en creatividad, con nuevas canciones que por lo general eran musicalmente calco disminuido de las anteriores, siempre más de lo mismo, con textos mediocres de escasa vena poética, hasta llegar a ese hiato de 9 años entre su álbum de salmos "Cantemos al Señor" (1995) y su última producción "Señor de la Esperanza" (2004).

lunes, 26 de enero de 2009

INFLUENCIAS SOBRE TAKILLAKKTA

Foto: Conjunto boliviano Savia Andina

El repertorio de temas que Takillakkta interpretó en sus primeras presentaciones no era del todo propio. Tocábamos covers instrumentales de Savia Andina, además de melodías a las que le habíamos superpuesto letras de contenido cristiano y algunos temas propios, en su mayoría compuestos por mí –entre ellos, Ven pronto, Señor, Evangelización, Jesucristo es el Maestro y Semillas del Verbo–. Como conjunto musical nacido en el seno de una institución católica fundada en el Perú en 1971 por un grupo de laicos –de los cuales sólo uno, a quien llamaremos el Fundador, persistió en el proyecto–, Takillakkta se entendió a sí mismo desde el principio como un ente evangelizador a través de la música. Consecuencia de ello fueron los esfuerzos por componer canciones propias, que reflejaran nuestra vivencia de fe en un contexto latinoamericano. De ahí nuestro interés por la "Misa criolla" y la "Navidad nuestra" del argentino Ariel Ramírez, en la versión del conjunto folklórico argentino Los Fronterizos.

Sin embargo, las otras fuentes de donde se nutrió la música de Takillakkta tenían poco o nada de católicas. Además de Savia Andina, oíamos con interés grupos folklóricos militantes de izquierda como los chilenos Inti-Illimani y Quilapayún, o buscábamos nutrirnos de los temas de la nueva canción latinoamericana (Mercedes Sosa, León Gieco, Víctor Heredia). Se debe contar también entre las influencias sobre Takillakkta a los grupos bolivianos Kjarkas y Proyección. Por eso mismo, debido a la preponderancia de las influencias bolivianas, Takillakkta asumió desde un principio un estilo y una instrumentación propia del Altiplano y zonas circundantes, ignorando otras manifestaciones muy difundidas del folklore andino en el Perú, como el huayno ayacuchano –que se interpreta con guitarra sola–, el huaylas –interpretado con saxofones, clarinetes, violines y arpas– y el huayno ancashino –con instrumentacion similar, pero con el añadido de voces a lo Yma Súmac–.

Aun poniendo el acento en lo andino, Takillakkta contó desde un principio con algunos temas no andinos, inspirados en el vals criollo limeño, el tondero y el folklore centroamericano, éste ultimo conocido a través de la "Misa campesina nicaragüense" de Carlos Mejía Godoy, que se inspira en la teología de la liberación.

Queda por mencionar las influencias que llegaron a través del Fundador, a quien le gustaban las marchas e himnos políticos, principalmente los vinculados a la Falange Española, aunque sin dejar por eso de admirar otros himnos de signo contrario, ya fueran republicanos, peronistas o revolucionarios de izquierda, no obstante no compartir sus contenidos ideológicos. Ese es el motivo por el cual algunas canciones surgidas en el seno de la institución católica se asemejan a marchas, lo cual también tuvo una cierta influencia en el estilo de Takillakkta, como, por ejemplo, en canciones como Semillas del Verbo y Bajo la Cruz del Sur.

Posteriormente escuché también a Silvio Rodríguez y Pablo Milanes, cantautores de la Nueva Trova. Mi canción Viento en Ayacucho tiene una clara influencia de Yo pisaré las calles nuevamente, canción que Pablo Milanés le dedicara a los caídos en Santiago de Chile durante la dictadura del Gral. Pinochet. Muchas de las expresiones poéticas de mi canción Trabajando se deben a la influencia de Silvio Rodríguez.

En la década de los '90 Takillakkta fue abandonando muchas de estas influencias, perdiendo la creatividad de los inicios, inclinándose hacia un purismo en géneros musicales andinos y una elaboración de letras más conceptuales, expresión de una ideología religiosa, pero carentes del elan vital propio del lenguaje poético.

Para ese entonces, por razones ajenas a mi voluntad, mi camino ya se había separado de Takillakkta. Finalizado el año 1988, nunca más volví a cantar ni a tocar la guitarra como integrante del conjunto.

domingo, 25 de enero de 2009

ORÍGENES DE TAKILLAKKTA

Foto: Takillakkta en el concierto de su 25 aniversario

Transcurrido más de un año desde que abriera este blog a fin de compartir mis reflexiones sobre música, canciones y fe cristiana, sin haber posteado nada, me he animado finalmente a hacerlo.

Uno de los motivos principales es preservar las canciones que yo mismo he compuesto, 23 de las cuales han sido interpretadas y grabadas –no siempre afortunadamente– por Takillakkta, conjunto musical de base folklórica andina, del cual yo fui uno de los miembros fundadores.

Takillakkta ("canto del pueblo" o "el pueblo que canta" en quechua) estuvo conformado en sus inicios por Alejandro Bermúdez (zampoñas, 1ra. voz y líder del grupo), yo, Martin Scheuch (guitarra y 2da. voz), Ricardo Trenemann (charango y 2da. voz) y Mario "Pepe" Quezada (bombo).

Al principio interpretábamos covers instrumentales de Savia Andina y algunas canciones que yo mismo había compuesto, con letras de contenido cristiano, relacionados con la vivencia popular de la fe en América Latina. También habíamos tomado algunas tonadas del folklore popular boliviano, a las cuales Alejandro les había cambiado la letra por textos de contenido cristiano: Taita Dios, Cristo glorioso, Virgencita apenada (o A la Virgencita la han apenado) y Virgencita de Cocharcas.

En un principio Takillakkta era un proyecto colectivo, donde cada uno aportaba con sus talentos. Alejandro, quien tenía la voz más potente y era primera voz, le daba energía y fuerza a las canciones. Yo era el compositor de la mayoría de las canciones originales de nuestro repertorio, aunque –como ya he señalado– también tocábamos piezas instrumentales, adaptaciones, melodías populares con letras nuevas, canciones conocidas con letras modificadas y alguna que otra canción compuesta por algún que otro amigo. Ricardo Trenemann, el más versado en técnica y teoría musical, aportaba orden y medida a las composiciones. Pepe Quezada, de ancestros bolivianos,  siempre afable y de buen humor, contribuía con el ritmo, a la vez que aportaba una buena dosis de tranquilidad, especialmente cuando había discrepancias sobre algún punto entre los demás miembros del grupo.

Fue en este período, lleno de entusiasmo ante una tarea que se presentaba como novedosa y abierta a la creatividad, que se definieron las características de Takillakkta. En ese entonces sabíamos de nuestras limitaciones, falta de experiencia y carencia de profesionalisno musical, pero también sabíamos que lo que estábamos haciendo tenía fuerza y empuje, y podía convertirse en algo de relevancia. Así como había grupos y cantores que pregonaban y difundían ideales revolucionarios a través de sus canciones (Inti-Illimani, Quilapayún, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés), así nosotros podríamos llevar a través de nuestras canciones un mensaje cristiano combatiente y rebelde a quienes nos escucharan. No extraña, pues, que una de las canciones que teníamos en nuestro repertorio original era una versión modificada –a fin de matizarle el contenido revolucionario e insertarle un cariz cristiano– de La carta, canción de Violeta Parra que nosotros conocíamos en la versión de Inti-Illimani, o un tema del conjunto peruano Blanco y Negro, con el cual iniciábamos nuestros conciertos, donde Alejandro recitaba con voz estentórea la parte del texto que dice: "¡el poncho que llevamos puesto, ningún carajo lo ha de pisar!" Parte culminante de nuestras primeras presentaciones era la canción El minero de Savia Andina, de profundas implicancias sociales y cristianas, donde Alejandro cantaba también la parte que está en aymara.


EL MINERO

Sombríos días de socavón
noches de tragedia
desesperanza y desilusión
se sienten en mi alma

Así mi vida pasando voy
porque minero soy
minero que por mi patria doy
toda mi existencia

Mas en la vida debo sufrir
tanta ingratitud
mi gran tragedia terminara
muy lejos de aquí

Predestinado a vivir estoy
en el santo cielo
por eso a Dios le pido morir
como buen minero

Coro

Minero cani y llajtaimanta
Minero jina causakuni
Manaimaiphiska thuhuanchu
Suka thullaita sapeskairy

Minero manta llullaykunki
Minero jina causakusa
Jihuancachari causajpari
Wakharicuspa riscuscani


Debido a ciertos primeros modestos éxitos que cosechamos, la institución católica a la que pertenecíamos decidió asignarnos algunas de las invitaciones que le habían llegado para participar en el Jubileo de los Jóvenes, convocado por el Papa Juan Pablo II, a realizarse en Roma en abril de 1984. Este evento sería el precursor de lo que luego se conocería como las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Este fue nuestro momento de gloria, cuando tocamos en un estrado en la Plaza de San Pedro en el Vaticano en presencia del Papa Juan Pablo II. Exactamente a espaldas de él, pues el Papa estaba de cara a la multitud. Es cierto lo que siempre contaba Alejandro, que el Papa se volteó en una ocasión para ver quién tocaba. Para esa ocasión yo había compuesto una hermosa adaptación de la Oración por el Año Santo de la Redención.

Ninguno de los actuales miembros de Takillakkta estuvo presente en esa presentación. Por entonces no contabamos todavía con un quenista.

Con el tiempo, los miembros originales se dedicaron a otras tareas, por las cuales se vieron obligados a dejar el grupo, y vinieron a ser reemplazados por otros músicos. Cuando, por fin, en el año 1988 se iniciaron las sesiones de grabación que culminarían en la edición de los 2 primeros cassettes de Takillakkta, yo era el único miembro original del grupo que todavía quedaba. Los otros integrantes en ese entonces eran Carlos Aguilar (guitarra, charango y 1ra. voz), Pepe Angeles (charango y 2da. voz), Fernando Valle y Mario Giurfa (zampoñas), Ricardo Gibu (quena) y Víctor "Titín" Díaz (bombo, percusión).

En el año 1989 Javier Leturia asumió la dirección del grupo y culminó las grabaciones en una segunda etapa,  pero ya sin mi participación. Como director del grupo hasta la actualidad, ha ido convocando a diversos músicos que han aportado un sonido más profesional y solidez institucional al conjunto.

Sin embargo, la etapa más creativa e innovadora de Takillakkta quedó definitivamente atrás, no obstante que Ricardo Trenemann volvió a formar parte del grupo durante un breve período de tiempo. Poco a poco, la vena humana, social y poética de muchas de las primeras canciones de Takillakkta se iría diluyendo ante nuevas canciones de escasa creatividad musical y portadoras de una ideología religiosa institucional, con un léxico preestablecido y un discurso limitado, interpretadas -eso sí- con mucho entusiasmo y buena técnica musical.