martes, 27 de diciembre de 2011

INÉDITAS: PEDRO JOSÉ


Hay temas que resulta difícil tratar y que parecen inapropiados para ser abordados en una composición musical, sobre todo si se trata de la historia de un niño que nació para morir. El resultado sólo puede ser una canción triste, como la que ahora doy a conocer.

Pedro José nació un 30 de agosto de 2003. Murio al tercer día de nacido. Sus padres Lily y Gerardo, amigos míos, sufrieron mucho, y yo con ellos desde la distancia de vivir en continentes separados por un océano, tan inmenso como el dolor de ser testigos de una vida tan breve, tan inocente y a la vez tan fugaz. Como si la misión de Pedro José hubiera sido tan solo morir, para dejarnos con eso una inmensa lección de vida. Yo mismo le debo mucho a ese niño, pues la canción que le dediqué en ese entonces –y cuya inspiración le pertenece enteramente– es la primera que compuse en este destierro europeo. Siento como si me hubiera enseñado a seguir plasmando en poesía y melodía un don que nace de las raíces de mi propia vida, y que tengo el deber de seguir enarbolando como testimonio de amor y esperanza.

Lily ha contado la historia de Pedro José en Internet (ver AQUÍ). Yo la cuento ahora a mi manera.

Si quieres descargar una demo de la canción, haz click AQUÍ.


PEDRO JOSÉ

Pedro José
era un niño que iba a nacer
iba a crecer
y dejar su recuerdo ayer
iba a creer
que la vida es fecundidad
que si es breve sólo hay que dar
que la muerte es florecimiento

Pedro José
fue lucero al anochecer
que se me fue
antes del nuevo amanecer
quizá tal vez
no fue tanta mi soledad
qué fugaz fue la eternidad
que fraguaste con tu alborada

Pedro José
tu destino de un día
fue florecer
al amor en la herida
llagada de mis sentimientos
hurgando el tormento
al sentirte
vivir y morir
al cumplir sólo dos mañanas
en la entraña
de esta extraña
tierra huraña
Pedro José

Pedro José
no te fuiste sin conocer
lo que es tener
el cariño de una mujer
al retener
en sus brazos al que se va
en su ocaso a peregrinar
de la muerte hacia el nacimiento

Pedro José
te dormiste en la cuna
y yo no sé
si te fuiste a la luna
a entregar otra vez tu ternura
y mostrar tu bravura viril
de vivir y morir
sin querer aferrarte al viento
ni al momento
pasajero
en mi lindero
Pedro José

Pedro José
era la noche oscura
cuando la fe
te velaba en la altura
de sus sinrazones benignas
mi carne en estigma
al vivir y morir
junto a ti
en estado de nueve otoños
con ensueños
de un retoño
sólo un niño
Pedro José

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Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

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