jueves, 9 de julio de 2009

CANCIONES: HIMNO A JUAN PABLO PEREGRINO


Cuenta María López Vigil en su libro Piezas para un retrato (San Salvador, 1993) que en el año 1979 Mons. Oscar Arnulfo Romero estuvo en Roma a fin de solicitar una audiencia con el Papa Juan Pablo II (solicitud expresada previamente por correo), la cual consiguió tras sortear varias dificultades, entre ellas la lentitud e indiferencia de la burocracia vaticana. Su intención era informar de primera mano al Pontífice sobre lo que realmente estaba sucediendo en El Salvador y pedir consejo sobre cómo actuar en una situación donde se estaba incrementando la violencia y la injusticia contra los más pobres, especialmente por parte del gobierno. El Papa no mostró mayor interés en lo que le contaba Mons. Romero y le dijo cosas como:

–Una armonía entre usted y el gobierno salvadoreño es lo más cristiano en estos momentos de crisis.
–Si usted supera sus diferencias con el gobierno trabajará cristianamente por la paz.

Para Mons. Romero, cuyas homilías contenían denuncias proféticas contra los crímenes del gobierno (pues no hay otra manera de designar los actos de represión violenta y los asesinatos por encargo ordenados desde el poder), no se contentó con una respuesta así, y le replicó al Papa:

–Pero, Santo Padre, Cristo en el evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.

La respuesta del Papa fue tajante:

–¡No exagere, señor arzobispo!

La decepción del arzobispo salvadoreño, que llevaba en su escudo episcopal la frase "Sentire cum ecclesia" ("Sentir con la Iglesia") y que siempre mantuvo una fidelidad sin fisuras a la Santa Sede, fue enorme y le produjo hondo sufrimiento. Mons. Romero moriría asesinado al año siguiente, el 24 de marzo de 1980. Resuenan todavía sus palabras cargadas de emoción:
"Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado. El Evangelio me impulsa a hacerlo y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a la muerte."
Actualmente, tanto Juan Pablo II como Mons. Oscar Arnulfo Romero van camino a los altares. Este tipo de discrepancias entre personas de santidad reconocida forman parte de la vida de la Iglesia, desde los tiempos en que San Pablo tuvo que llamarle la atención a San Pedro por actitudes discriminatorias contra cristianos provenientes del paganismo ante la presencia de cristianos provenientes del judaísmo, hecho que es narrado en la Carta a los Gálatas (2,11-14).

Sombras hay ciertamente en la vida de Juan Pablo II (como, por ejemplo, la sospechosa turbo-canonización de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer o su apoyo incondicional al P. Marcial Maciel Degollado, Fundador de los Legionarios de Cristo, de quien se sabe que mantuvo por lo menos una amante, tuvo por lo menos una hija y de quien se sospecha fundadamente que incurrió en actos de pederastia).

Esas sombras no llegan a opacar la figura de quien fue no sólo uno de los más grandes Papas de la historia de la cristiandad, sino un gran hombre, que dio testimonio continuo de un inmenso amor y presentó el rostro humano de la Iglesia, incluso cuando ya sentía cercana la muerte. Incansable, con estusiasmo, guiado por un espíritu de libertad indomable, recorrió el mundo para dar testimonio de la cercanía y calidez de la Iglesia y del amor de Dios a la humanidad. Yo también sentí profundamente su muerte, y lamento que lo único que pueda ofecerle como homenaje es esta mediana canción que compuse allá por el año 1984.

En ese entonces se estaban haciendo los preparativos para la visita que haría el Papa al Perú en 1985. Entre otras cosas, se había organizado un concurso de cantos para elegir una canción que acompañaría este evento. Las reglas del concurso señalaban expresamente que la canción debía tener una melodía sencilla, ser fácil de aprender y que la letra debía contener la frase "El Pueblo de Dios en camino con Juan Pablo peregrino". Como podrán constatar, se trataba de reglas algo restrictivas, recetas para elaborar una cancioncilla que difícilmente podría alcanzar las cotas de una obra de arte musical. Ni qué decir, el Takillakkta de entonces se presentó al concurso con esta composición mía y fue eliminado en la primera fecha. La canción, no obstante, entró a formar parte del repertorio del grupo y fue incluida en el CD "América de nuestra fe" (1989).

Tratándose de una canción que compuse por encargo, es bastante convencional tanto en la música como en la letra. Fue muy bien acogida en la institución a la que pertenece Takillakta, pues expresaba muy bien su principio legítimo de fidelidad al Papa (que a veces devenía en una papolatría que no avalaría ni el mismo San Pablo).

La canción no llega a ser mala, pero tampoco buena, pues está plagada de lugares comunes en la letra y la melodía es un simple trasunto de aquello que muchos querían entonces que produjera Takillakkta: música pegajosa, movida, sin mucha sustancia, pero que portara un mensaje adoctrinador estándar. Es innegable que la interpretación de Takillakkta que uno escucha en el CD es enérgica, quedando por lo menos eso como un homenaje sentido a Juan Pablo II. Mi verdadero homenaje al Pontífice venido de un país lejano está todavía por hacerse.


HIMNO A JUAN PABLO PEREGRINO

Oh Buen Pastor que nos guías
hacia Cristo Dios,
Latinoamérica toda
te ofrece su amor.

Cristo dijo: Tú eres Pedro,
de mis ovejas pastor.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.


Queremos, Oh Santo Padre,
escuchar tu voz,
siguiendo tus enseñanzas
ser fieles a Dios.

Guías al pueblo que te ama
hacia la salvación.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.


Que tu mensaje a esta tierra
sea renovación,
en santidad y justicia
y reconciliación.

Este nuevo Continente
te abre su corazón.

Pueblo de Dios en camino
con Juan Pablo peregrino,
unido nuestro destino
al Vicario del Redentor.

1 comentario:

  1. Estimado Martín: He leido tu página en starmedia y al parecer el contenido no está ya disponible. Existe la posibilidad de que la cuelgues en otro site. A menudo leía el contenido y lo recomendaba.
    Sería bueno que sigas escribiendo en el blog.

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