jueves, 30 de abril de 2009

CANCIONES: HERMANO JESÚS


Esta canción ocupa un lugar especial en mi corazón. Me brotó de lo más hondo del sentimiento y se plasmó en un poema de amor, manifiesto de amistad a un Jesús cercano, compartiendo mis inquietudes y solidarizándose con mis luchas personales, a la vez que me brindaba un horizonte de vida sin límites, abierto a insondables posibilidades.

Si bien la melodía y la letra de mi canción se inspiran remotamente en algunas canciones del cantor y compositor argentino Víctor Heredia –algunas de ellas me siguen poniendo al borde de las lágrimas–, hay como un hálito de sana rebeldía e inconformismo en el tema, que es de cosecha propia. En Jesús siempre he visto la encarnación del inconformismo guiado por un amor audaz e inabarcable hacia los hombres, sin temor a la incomprensión, las sanciones sociales ni las leyes humanas. Su destino había de tener como consecuencia ineludible ser incomprendido y traicionado hasta por sus mismos seguidores. Y esto ha ocurrido paradójicamente en todos los tiempos, incluso los actuales. El conformismo burgués de muchos cristianos ha hecho que la presencia del cristianismo sea percibida como irrelevante por muchos de nuestros contemporáneos.

La canción fue grabada en las sesiones del año 1989, sin mi participación. Por ese motivo, hay dos pequeñas diferencias en la letra respecto a lo que yo considero la versión definitiva, debido a que se tomó como base un escrito mío de carácter provisional. Por entonces, yo todavía no estaba seguro de si la palabra "culpa" era la mejor, o sí debía poner "pecado". Finalmente, opté por dejarlo como estaba. No pasó lo mismo con los versos sobre la Virgen María, donde decía originalmente:

Y tu Madre, forjadora de hombres,
trazará senderos hasta el infinito,
donde quedarán con nuestra sangre escritos
el trabajo y el sudor de seguirte siempre.


Finalmente, cambié "hasta" por "hacia", pues me parecía que la primera preposición era limitante y daba la impresión de alcanzar una meta (hasta aquí no más), mientras que "hacia" indicaba una dirección que se abría a inefables posibilidades sin límites. El infinito no se alcanza, uno siempre está en camino hacia él, como quien se dirige hacia una realidad inabarcable. Es una importante diferencia de matiz.

También cambié "trabajo" por "esfuerzo", porque me parecía que esta palabra sugería más fuerza, más empuje, más vitalidad que "trabajo" y se asociaba mejor con "sudor", además de que acústicamente encajaba mejor en el contexto sonoro de la letra.

Lamentablemente, una vez que fui excluido de Takillakkta y se continuó en 1989 –bajo la dirección de Javier Leturia– las grabaciones iniciadas en 1988, no se me consultó nada sobre la interpretación y la letra de mis canciones. Y Hermano Jesús se dio a conocer con esas pequeñas divergencias respecto a lo que realmente quería su autor.


HERMANO JESÚS (LETRA DEFINITIVA)

Hermano Jesús, a ti te canto,
porque en tu mirar humano y divino
brillan las estrellas de nuestro destino
y se agota el manantial donde brota el llanto.

Hermano del alma, compañero,
ya tu corazón palpita en nuestras almas:
rompe, pues, la falsedad de aquella calma
que empantana esperanzas en el desierto.

Lucharemos contigo
hasta la muerte, amigo,
sangre de nuestro trigo
que el viento llevará.

Hermanos de la tierra,
pasó el tiempo de tregua,
levantemos banderas
que en el pecho ondearán.


Hermano, yo creo que tus huellas,
desgarraron de la culpa las cadenas
y grabaron hondas marcas en las venas
de esos hombres que arrebatarán las estrellas.

Y tu Madre, forjadora de hombres,
trazará senderos hacia el infinito,
donde quedarán con nuestra sangre escritos
el esfuerzo y el sudor de seguirte siempre.

Lucharemos contigo
hasta la muerte, amigo,
sangre de nuestro trigo
que el viento llevará.

Hermanos de la tierra,
pasó el tiempo de tregua,
levantemos banderas
que en el pecho ondearán.

El pan de nuestras manos,
el amor que cantamos
es tierra que ganamos
a la furia del mal.

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Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

viernes, 24 de abril de 2009

INÉDITAS: NUEVAS LUCHAS

Ésta es la primera canción que compuse con un ritmo vagamente tropical. Fue debido quizás a la influencia de algunos grupos chilenos de música andina (Inti-Illimani y Quilapayún), a quienes escuchábamos en ocasiones en el primer Takillakkta y que tenían en su repertorio algunas piezas que recordaban la música centroamericana y del Caribe. La canción fue grabada en la voz de Carlos Aguilar durante las sesiones de grabación del año 1988, pero no fue incluida en ninguno de los dos primeros cassettes de Takillakkta. Quizás haya pesado el criterio de Javier Leturia, quien asumió la dirección del grupo una vez que yo fui separado de él y que tenía por entonces un cierto rechazo a canciones que por su ritmo él considerara demasiado "chicheras". Me consta que en el año 1992 inicialmente ofreció resistencia a que otra canción mía de ritmo similar –Yo quiero ver– fuera grabada por Takillakkta. Finalmente accedió a hacerlo.

Sin embargo, Nuevas luchas quedó olvidada, aún siendo casi tan buena como la otra. Tiene una visión idealista y positiva de la evangelización de América y se le aplican las mismas consideraciones que a mi canción 1492 (ver AQUÍ). Me sigue gustando y la considero una canción buena, y aunque no se halle entre mis mejores composiciones, ocupa un lugar respetable en mi repertorio.


NUEVAS LUCHAS

Sangre de hermanos
derramada en guerras,
¡latinoamericano,
sufres tú con tu tierra,
donde mil manos,
vacías de todo,
sienten cercano
el fantasma del odio!

Un mismo latido,
sólo un corazón,
y no estamos unidos,
¿qué es lo que sucedió?
El Continente
su historia ha olvidado,
parece un demente
sin rumbo fijado.

Sin la memoria
de nuestra gloriosa aurora,
no hay esperanzas
de caminar.

Recuerda las carabelas
que llegaron por acá,
trayéndonos las estrellas
de nuestro peregrinar.

Recuerda la cruz implantada
en Guanahaní,
recuerda la luz enraizada
en nuestro existir.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.


Recuerda a los hombres valientes
que en el pasado,
forjaron todo un continente
en el crisol de la fe.

Pueblos que anhelan
vivir hermanados,
pero el centinela
de la muerte ha logrado
que lo sembrado
en tierra fecunda
yazga olvidado
cual nombres de tumbas.

Nuestras entrañas,
hechas de fe palpitante,
cantan mañanas
de libertad.

Recuerda a los misioneros
que no temieron morir,
abriendo a la fe senderos
dejaron su sangre aquí.

Recuerda a los que trabajaron
por tu dignidad,
y a los que nunca traicionaron
la justicia y la verdad.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.


Recuerda a aquellos que encendieron
llamas de amor,
recuerda a los santos que hicieron
que alumbrara el sol.

Nuevas luchas ha elegido Dios
por una Nueva Evangelización.

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martes, 21 de abril de 2009

CANCIONES: PUEBLO JOVEN


Es ésta una canción fallida, que comienza relativamente bien para luego despeñarse en la trampa de la ideología religiosa y las soluciones prefabricadas que bordean el lugar común.

Compuesta a mediados de la década de los '80, quiso que fuera una canción de protesta sobre la situación en la que vivían millones de inmigrantes de las provincias en viviendas precarias en los arenales que rodean Lima. Estas concentraciones de población fueron llamadas barriadas en los años '60, más adelante pueblos jóvenes y actualmente se les conoce como asentamientos humanos. Algunos de estas poblaciones han evolucionado a través de las décadas hasta adquirir características urbanas con todos sus servicios, dando lugar incluso a nuevos distritos en la capital peruana.

Su existencia se debe a complejas causas sociales. Pero, sea como sea, eran lugares donde se vivía –y se sigue viendo– un estado de marginación social, marcado por las carencias, la injusticia y la exclusión.

En mi canción, lo que comienza siendo una denuncia expresada con rasgos poéticos que no superan la medianía, termina como una invocación a conformarse con la situación actual y dejar todo en manos de Dios. La letra parece indicar que la justicia depende de que haya una transformación de los corazones de las víctimas de un sistema injusto, o de que el corazón esté abierto a la gracia de Dios. Ahora veo esto como algo iluso, pues ¿cómo pueden cambiar un sistema sólo a través de actitudes interiores quienes no han tenido ninguna participación en su creación y son víctimas perennes de lo que otros han construido? Es como echarle la culpa a los pobres de su propia situación. Lo cual no es otra cosa que hacerle el juego al sistema capitalista y ser complíce de sus mecanismos de desigualdad y expoliación.

Además, la justicia no requiere como condición que las personas que son tratadas injustamente se transformen interiormente. La transformación del corazón por obra de la fe y del amor es un proceso imperceptible, no mensurable, pero necesario, que no se plasma directamente en estructuras justas y solidarias. Los seres humanos pueden crecer interiormente en el amor aun en medio de sistemas opresivos y manteniendo incluso una actitud conformista.

La propuesta final de la canción está plagada de clichés (como la indicación de que hay que transformar corazones para cambiar situaciones, la invocación a ser "pobres pero honrados", la proclamación de que Dios saciará no sólo el hambre de Él sino también el hambre de pan), provenientes de una ideología religiosa y no de la experiencia concreta, tal como se da en la vida real. La canción no llega así a tocar el fondo de las situaciones de pobreza e injusticia, y se convierte finalmente en un llamado al conformismo, una exhortación a continuar trabajando por unos magros ingresos en la misma situación, pero con los ojos vueltos con esperanza hacia Dios. El cual, como yo mismo lo he experimentado en carne propia, quiere más bien de nosotros que arriesguemos el pellejo por lo que realmente vale la pena, estemos dispuestos a relativizar nuestros privilegios y a comprometernos valientemente por cambiar todo lo que atenta contra la dignidad de los seres humanos, en particular de los más necesitados.

Esta canción refleja el interés por lo social que siempre he querido transmitir en mis canciones, pero en este caso se presenta filtrado por una ideología religiosa conservadora, que yo por entonces compartía. Mi compromiso de fe y mi opción por el cristianismo, tal como lo ha transmitido la Iglesia católica, han sido para mí punto de apoyo y sustento cuando he tenido que romper el cascarón que me constreñía.

De todos modos, aun cuando juzgo esta canción como fallida –pues considero que musical y textualmente no vale mucho–, transcribo aquí su letra, como testimonio de un momento de mi evolución creativa.


PUEBLO JOVEN

Arena, casas de esteras,
viento soplando miseria,
hombres fuera de sus tierras
ansiando justicia en la espera.

Hambre de pan, sufrimiento,
sin suficiente sustento,
de niños un cruel lamento
que araña los pasos del tiempo.

La muerte, animal funesto
que a veces llega a los nuestros
en males y enfermedades
que no perdonan edades.

Hay gente que tiene tanto
para pasarlo estupendo,
pero no están ayudando
a los que estamos sufriendo

Siempre hay razones para esperar,
pues no hay mal que dure una eternidad...
¡pueblo joven dueño de tu tierra,
pueblo joven tejido de historia,
de labor y dignidad!


Clamor con voz de destierro,
miradas que alzan el vuelo:
"Padre que estás en el cielo,
¿por qué es que sufre mi pueblo?

¿Acaso existen motivos
para echarnos al olvido?
Tristes miradas de niños
de nuestro dolor son testigos."

Y dijo Dios con tristeza:
"El mundo es un mar de tinieblas,
desde que el hombre quisiera
pecar contra mi con fiereza.

El mal nace de las almas,
del corazón que no ama;
si acaso quieren justicia,
abran su dolor a mi gracia."

Siempre hay razones para esperar,
pues no hay mal que dure una eternidad...
¡pueblo joven dueño de tu tierra,
pueblo joven tejido de historia,
de labor y dignidad!


Haremos cuanto podamos
de lo que Cristo ha enseñado,
transformando corazones
para cambiar situaciones.

Trabajaremos, hermanos,
pobres pero siendo honrados,
sin violencia en nuestras manos
y Dios que es Amor muy cercano.

Siempre hay razones para esperar...
y ahora hay mas que Cristo será
el Señor y Dueño de tu tierra,
Redentor que conduce tu historia...
¡saciará tu hambre de pan!
¡saciará tu hambre de Dios!

viernes, 17 de abril de 2009

INÉDITAS: NO TRABAJANDO


A fines de los años '90, ya casado y con hijos, pasé por algunos períodos de desempleo, que me hicieron experimentar en carne propia algunas de las absurdas contradicciones de la lógica capitalista. Mientras familiarmente vivíamos una situación económicamente ajustada, continuamente se me machacaba que yo era él único culpable y responsable de no tener trabajo, mientras que el sistema mismo permanecía inmaculado y libre de toda culpa. Además, si debía conseguir trabajo, debía aprender a "venderme" (como quien vende un producto). Así mi posible contratación por un posible empleador se convertía en una "compra". Y todo esto me sonaba en cierto modo a prostitución. Una prostitución a la que se me invitaba a someterme a fin de conseguir ser aceptado dentro de las reglas de un sistema burgués y excluyente, con el cual nunca me he sentido identificado.

Vienen a pelo las palabras que dijera Klaus Werner, autor alemán anti-globalización, en una entrevista en enero de este año: «...aprendemos en el sistema a ser competitivos, a tener éxito. El sistema nos enseña a ser hijos de puta. Pero no aprendemos a vivir los sueños, lo que tiene un valor político. Crea autoestima. Y no necesitaríamos vestir Nike» (ver AQUÍ).

En ese entonces, luego de haber leído el magnífico libro El horror económico de Viviane Forrester (L'horreur économique, Paris 1996), donde, entre otras cosas, la autora analiza y denuncia la degradación a la que se somete a los desempleados, no solamente porque se les excluye del sistema sino también porque se les obliga a sentirse culpables de esta exclusión, en una sociedad donde hay cada vez menos puestos de trabajos, pero se hace depender el sustento de las personas y sus familias de tener un trabajo, y donde al final se consideran los valores económicos como intocables y sagrados mientras que los destinos de millones de personas se ven abocados a la ruina.

Esto me llevó a pergeñar reflexiones propias no sólo sobre el desempleo, sino también sobre la situación de quienes, aún teniendo trabajo, viven en condiciones indignas y son continuamente maltrados por el sistema y sus defensores.

Fruto de todo esto fue mi canción No trabajando. Tiene prácticamente la misma estructura que mi canción Trabajando y la melodía se deriva también de ella, aunque tiene una atmósfera más oscura y sus tonos son más desgarradores. A diferencia de Trabajando, que fue compuesta en un momento donde personalmente para mí todas las cosas estaban en su sitio, esta canción refleja más angustia y amargura, convirtiéndose en una manera de exorcisar mis fantasmas de entonces a través de preguntas abiertas lanzadas al aire con fuego y pasión.

Algunos pocos a quienes hice conocer la letra de la canción me dijeron que no ofrecía respuestas y que no les gustaba por ser demasiado negativa. A decir verdad, la canción es como las lamentaciones que proferían los profetas en el Antiguo Testamento, sin ofrecer soluciones ni respuestas, pues la denuncia y conciencia de los males presentes ya era en sí misma una oportunidad de abrirse a la esperanza y al misterio de la presencia divina en medio de situaciones tenebrosas y angustiantes. Y éste es el sentido que quise que tuviera esta canto.

En la letra he incluido apellidos muy comunes entre el pueblo peruano, para expresar mi solidaridad con los trabajadores sometidos a condiciones indignas en el trabajo. Es una canción cargada de imágenes viscerales y toscas, que buscan incomodar la conciencia aburguesada de los bienpensantes y abrir simbólicamente trocha hacia un mundo más justo y más digno. Es un himno de protesta a la vez que un llamado a hacer algo para que el mundo no siga siendo como es, pues estoy firmemente convencido de que un mundo mejor es posible.


NO TRABAJANDO

voy recorriendo la sordidez
de una tierra inhumana
llena de entrañas a flor de piel
despojadas de su alma
murió el derecho de trabajar
frunció el cerebro su humanidad
zurció el cabello su libertad
cundió el entierro de la amistad

y mientras la ideologización
va orinando su mugre
se van muriendo de inanición
mis hermanos de sangre
cayó el principio de no matar
mató la ley con impunidad
falló el recurso a la dignidad
calzó la frente su soledad

si quieres trabajo
te piden papeles
te dicen carajo
qué poco que vales
si te damos algo
serán tres metales
jornada a destajo
mejor que ya no hables

se ha decretado un silencio
para acallar algo intenso
mi voz y tu sufrimiento

mira tus manos, Acuña,
ya se quedaron sin uñas
por laborar en la cuña
te dan con una pezuña

mira tus dedos, Vallejo,
son puro hueso y pellejo
porque te hiciste tan viejo
te escupen el entrecejo

mira tu espalda, Tejada,
de trajinar tan cansada
por esperar más que nada
te la dejaron doblada

mira tu pecho, Carranza,
donde anidó la confianza
por albergar la esperanza
te acribillaron la panza

si tienes trabajo
y quieres buen sueldo
te dicen qué cuajo
regresa más luego
recoge tu saldo
y lárgate al cerro
te sales del caldo
pues quémate al fuego

se ha declarado un incendio
mi indignación sin compendio
que arrojo a los cuatro vientos

mira tu cuello, Sarmiento,
uncido a un juramento
por levantarlo un momento
te arrancan desde el cimiento

mira tu vientre, Collazos,
besándote el espinazo
por suplicar un pedazo
te rajan de un culatazo

mira tu estómago, Abanto,
espeluznado de espanto
por requerir de alimento
te azotan como un jumento

mira tu hígado, Lajos,
hinchado como un badajo
por exigir un trabajo
se te revienta de un tajo

hasta cuándo... hasta cuándo...
morirán a cuotas mis paisanos
hasta cuándo... hasta cuándo...
cortarán a crédito sus manos
hasta cuándo... hasta cuándo...
mano de obra le dirán a mis hermanos
hasta cuándo... hasta cuándo...
hasta cuándo...

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Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

CANCIONES: TRABAJANDO


Esta canción fue compuesta en la época en los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA estaban activos en el Perú, dejando tras de sí un reguero de muertos, heridos y desplazados. Y eso se nota en la canción, con sus alusiones escépticas respecto a las soluciones armadas que, pretendiendo alivar el sufrimiento de oprimidos y marginados mediante sus estrategias violentas para la toma del poder, lo único que producen es más sufrimiento y una escalada insensata de la violencia. A fin de plasmar esto poéticamente, usé expresiones similares a las que se utilizaban en las canciones de protesta de fines de los '60 y los '70, muchas de las cuales exaltaban la lucha guerrillera y revolucionaria, rodeándola de un nimbo cargado de romanticismo e idealismo. La figura modélica era –¡cómo no!– el Che Guevara, poeta y guerrillero, muerto por tropas del ejército boliviano en la zona selvática del país surandino.

En los '80 algunos jóvenes y no tan jóvenes, provenientes principalmente del ambiente estudiantil universitario de izquierda, se unieron a la lucha armada, que fue perdiendo su hálito romántico a medida que se acumularon los muertos y salió a relucir el rostro sangriento del terror.

Pero la canción, una proclama de paz estremecida de dolor, es antes que nada una búsqueda de la presencia de Dios en el hombre que trabaja y que con sus manos ajadas se halla en contacto inmediato con el misterio telúrico de la existencia humana, donde Dios mismo hace sentir su presencia, comparte el sudor del trabajador y se identifica con su destino. Trabajando es una canción de amor y esperanza, que se sobrepone al sufrimiento con una actitud combativa, en el sentido de lucha por la paz y la justicia, cargada de poesía –inspirada en las letras de las canciones de Silvio Rodríguez, pero sin su carga ideológica–. Trabajando es un manifiesto poético a la vez que una declaración simbólica de principios, donde la búsqueda de Dios aparece como indesligable de la solidaridad con la condición humana en sus expresiones más auténticas en medio de situaciones cargadas de sufrimiento.

Como anécdota, les cuento que ésta fue la primera canción mía cuya composición tomó aproximadamente un mes. Para el resultado logrado valió la pena el tiempo invertido. Se halla entre mis mejores canciones.

En la versión de Takillakkta, es mi voz la que recita las últimas líneas, la única vez que se escucha mi voz sola en las canciones producto de las sesiones de grabación del año 1988.

En ese entonces, los representantes de la productora, el Instituto Cultural Teatral y Social (ICTYS), me solicitaron que acortara la canción, eliminando algunas estrofas, pues con una duración de casi 8 minutos no resultaba "comercial". Me negué rotundamente, sobre todo porque la canción constituía una unidad, donde todos los elementos estaban entrelazados y donde no podía faltarle a la letra nada de lo ya estaba. Los dos representantes de ICTYS, Guillermo Ackerman y Gonzalo Valderrama, partían de la idea de que todas las canciones –por lo menos las de Takillakkta– seguían el mismo esquema de estrofas + estribillo (o coro), donde, por lo general, cada estrofa es independiente en sí misma, no importando por lo tanto el numero de estrofas que se canta, pues casi no hay diferencia entre que haya una más o una menos. Trabajando es una canción que no sigue este esquema. Por lo tanto, eliminar algo de la canción no era simplemente acortarla, era mutilarla, desvirtuando su contenido musical y textual.

Finalmente, logré que se respetara la integridad de la canción, no sin que hubieran algunas discusiones ásperas de por medio, invitándoseme al desprendimiento y la humildad –y sumisión, por supuesto–, pues las canciones de Takillakkta estaban al servicio de la evangelización y, por lo tanto, yo debía renunciar a mis "frutos" (mis canciones) y no aferrarme a ellas tal como habían salido de mi inspiración, sino aceptar que fueran "ligeramente" modificadas a fin de cumplir con la misión evangelizadora de la institución católica a la que pertenecíamos. Supongo que en esas circunstancias se identificaba "cumplimiento de una misión" con "éxito comercial", para lo cual las canciones debían ajustarse a lo que le gusta a la gente y, como consecuencia, ésta se sintiera inclinada a comprar el cassette. ¡Realmente una curiosa ecuación!

No fue ésta la única discrepancia con la productora sobre las canciones que estábamos grabando. Quizás esto haya influido en que posteriormente se me separara del proyecto cuando habíamos grabado aproximadamente la mitad de las canciones e incluso fuera separado definitivamente de Takillakkta por órdenes superiores.

De lo único de lo que estoy seguro es que el tiempo me dio la razón. No obstante su longitud, Trabajando es una de las canciones más queridas y recordadas por aquellos que conocen el repertorio de Takillakkta.


TRABAJANDO

Voy recorriendo la redondez
del planeta humano,
sintiendo la mortal aridez
de un paisaje extraño:
anidando en cada corazón
los fantasmas del daño,
heraldos negros de división
socavando la paz

Y mientras va destilando hiel
la tierra profanada,
hay muerte de indiferencia cruel
en las mentes erradas:
unos que ciegos quieren estar
al dolor de su hermano,
mientras que otros quieren proclamar
razones de arsenal.

Yo ya no quiero
voltear la mirada,
yo nada espero
de la lucha armada.

Quiero ofrecerle
en cada hora
al hombre de carne
la luz de la aurora.

Para que el sol ilumine
la faz de un mundo que gime,
hay que amar trabajando.

Dame tu pala, minero,
para destrozar la roca dura,
para abrir humanas hendiduras
en los corazones de piedra.
Me hundiré en los negros socavones,
en hondones profundos del alma.
Cavaré hasta que brote la sangre,
hasta descubrir amor.

El trabajo es fuerte,
pero es camino
para el valiente
que oyó su destino.

Se cae a veces,
la frente sudando,
hay que pararse
y seguir trabajando.

Siempre brotará la fuente
que inunda nuestro presente
de libertad y esperanza.

Hazme un cántaro, alfarero,
para recoger el agua pura
que limpiará con su frescura
la frente del peregrino,
que nunca se instaló en sus sillones,
mientras tuviera que llorar
escuchando las tristes canciones
de la sufriente humanidad.

Dame tu hoz, campesino,
para cosechar el trigo
sembrado por los caminos
que transitó el luchador
que lanzó palomas a las brisas,
que nunca empuñó un fusil,
que marchó cantando en la milicia
de hombres que aman hasta morir.

¡Minero de profundidades!
¡Alfarero de ideales!
¡Campesino de eternidades!
¡DIOS!

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miércoles, 1 de abril de 2009

CANCIONES: PORQUE ANOCHECE YA



Ésta fue una canción que compuse sin mucha convicción. Las estrofas provienen de un himno de la Liturgia de las Horas, mientras que el estribillo es de creación propia, junto con Alfonso Figueroa, quien estaba mucho más entusiasmado por la canción que yo mismo.

Fue durante una tarde, cuando la penumbra comenzaba a difuminar la frontera entre el día y la noche, en que estábamos reunidos varios miembros de la institución católica y se nos pidió que compusierámos canciones nuevas para enriquecer el repertorio musical. Alfonso, quien con el tiempo se separaría de la institución, eligió junto conmigo un texto que nos parecía apropiado, aunque no despertara en mí demasiado entusiasmo el hecho de estar obligado a tener una canción lista esa misma noche. Muchas de mis mejores canciones han cuajado después de días, incluso semanas, de inspiración y esfuerzo.

La melodía fue surgiendo, siguiendo caminos ya recorridos por otras canciones de reminiscencia andina, hasta quedar como está. El estribillo fue escrito ahí mismo, con frases comunes, estereotipadas, a las cuales les falta sustancia poética.

Y a pesar de todo, hay como un sentimiento doliente que invade la canción y le da vida, como si a pesar de las circunstancias en que fue compuesto el canto, algo así como un aliento inefable de nuestras experiencias personales se hubiera adherido a la melodía.

No está entre mis mejores composiciones, pero tiene todavía un nivel aceptable.

Como detalle curioso, la versión que fue grabada en el CD "Camino hacia la Pascua" (1998) de Voz de Esperanza, donde la interpretación vocal corrió a cargo de un miembro de Takillakkta, tiene una ligera modificación respecto de la letra original.

Donde decía originalmente:

Haz que reine en mi alma el amor...

dice ahora

Haz que reine en mi vida el amor...

La única explicación que le encuentro a este cambio se halla en la división tripartita del hombre.

Me explico: El Fundador de la institución católica ha considerado siempre insuficente la tradicional división del hombre en alma y cuerpo. Por eso mismo, considera que una división en tres partes (espíritu, alma y cuerpo) es más apropiada para salvaguardar el carácter espiritual del hombre, su diferencia respecto a los animales, así como su destino eterno. Sea como sea, se trata de un supuesto ideológico, basado en algunos escritores de la Antigüedad, que busca explicar de mejor manera algunas manifestaciones de la complejidad humana. Así como responde a algunas interrogantes, genera algunos problemas respecto a cómo ha de entenderse la unidad del ser humano.

Si esto sólo se quedará en el ámbito del pensamiento, no habría mayor problema. Pero sucede que la institución católica, por indicaciones expresas del Fundador, busca tener un control sobre el lenguaje que se usa entre sus miembros y, por ende, sobre el contenido de las letras de las canciones que se canta en sus celebraciones litúrgicas, y reuniones oficiales y semi-oficiales.

De este modo, se ha buscado corregir en todas las canciones las expresiones que indiquen una división dual del hombre, y la palabra alma ha quedado prácticamente desterrada del lenguaje oficial. Dado que en una canción no se puede reemplazar alma sin más por espíritu, pues no encaja en la métrica de los versos, se ha preferido utilizar la palabra vida en su lugar. Este proceso de sustitución no se ha limitado a las canciones surgidas dentro de la institución católica y organizaciones afines, sino que también se ha extendido a canciones litúrgicas y religiosas compuestas por terceros y que están muy difundidas en las parroquias y otras comunidades locales católicas.

Otras expresiones tambien han sido modificadas. "Nuestro Dios" ha sido reemplazado por "Dios Amor". Por ejemplo, en la versión de Venid y adoremos (Adeste fideles) que se canta en la arquidiócesis de Lima, dice: "venid y adoremos a nuestro Dios". En cambio, en las reuniones de la institución católica se canta "venid y adoremos a Dios Amor", lo cual acústicamente suena raro, pues a mis oídos se asemeja a la expresión "adiós, amor" con que los enamorados se suelen despedir mutuamente. Una expresión tan común entre los fieles católicos como "la voluntad de Dios" ha sido sustituida en la canciones por "el Plan de Dios Amor".

Asimismo, cuando se consideraba que la melodía original de estas canciones populares católicas no correspondía al estilo militante de la institución, se le hacía modificaciones.

Todo esto se ha hecho y se hace sin respetar las intenciones de los autores ni las versiones originales de las canciones.

En el caso de la canción Danos un corazón la letra ha sido modificada casi en su totalidad respecto al texto original.

Además, cuando hay eventos católicos donde participan fieles provenientes de diversas comunidades, puede ocurrir que los miembros de la institución católica se aparten ocasionalmente de la melodía original de algunas canciones en el momento de cantarlas, pues así las han aprendido. Esto crea disonancias y rompe la unidad de la asamblea, que debe cantar con una misma voz.

Si a esto le sumamos las canciones que han sido mal enseñadas y los errores en los textos y en las notas, que se transmiten de unos a otros sin que haya medidas correctivas, tenemos un universo musical religioso lleno de parches y rajaduras, sometido a los vaivenes de una ideología religiosa que ha evolucionado muy poco con el paso del tiempo. Y que no parece respetar las tradiciones musicales religiosas ajenas a ella.

En fin, aquí les dejo la letra de este himno litúrgico, al cual le pusimos música Alfonso Figueroa y este humilde servidor, y del cual sólo el estribillo es de cosecha propia.


PORQUE ANOCHECE YA

Porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.

No me ocultes tu rostro, Señor,
ilumina mi pobre corazón;
no me dejes caer en tentación
haz que reine en mi alma el amor,
porque de barro soy yo,
porque de barro soy yo.


Porque he sido rebelde,
dejando tus caminos;
porque escogí yo solo
la muerte y el abismo:
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.

Porque ardo en sed de Ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo,
que aprisa cae la noche.
Quédate ya conmigo.