sábado, 31 de enero de 2009

DISCOGRAFÍA DE TAKILLAKKTA

Todos los álbumes de Takillakkta, con la excepción de "Señor de la Esperanza" que apareció en CD, fueron publicados originalmente en cassettes. En el año 2004 fueron finalmente remasterizados y publicados en formato CD.

Para la edición en CD de "América de nuestra fe" se volvió a grabar las canciones Santa María de América Latina y Señora del Tepeyac, debido a correcciones efectuadas a las letras de las canciones.

"Navidad en mi tierra" salió originalmente en cassette a fines del año 1990, pero las canciones habían sufrido a tal punto alteraciones en el ritmo a mano de los arreglistas, que afectaban su calidad musical y su fuerza expresiva, unido a unas interpretaciones mediocres por parte del conjunto musical. Por este motivo, Takillakkta ingresó el año siguiente nuevamente a los estudios para volver a grabar todos los temas, tratando esta vez de ajustarse de manera más estricta a las intenciones de los autores de las canciones, lo cual sólo se logró en parte. La versión mejorada del álbum "Navidad en mi tierra" es la que se incluye en el catálogo oficial del grupo.

Las copias aquí disponibles en MP3 de las canciones de Takillakkta están sólo autorizadas para uso personal –de acuerdo al derecho a la copia privada–, excluyéndose su uso con fines de lucro. La calidad es VBR2 (Variable Bit Rate 2) - Stereo, inferior a los originales en CD. Se recomienda, por lo tanto, adquirir los álbumes originales en CD, a fin de poder apreciar en todo su alcance la música de Takillakkta.
   
AMÉRICA DE NUESTRA FE (1989)

RECONCILIACIÓN (1990)

NAVIDAD EN MI TIERRA (1991)

AMÉRICA 500 AÑOS (1992)

MISA ANDINA (1994)

CANTEMOS AL SEÑOR (1995)
 
SEÑOR DE LA ESPERANZA (2004)

viernes, 30 de enero de 2009

LA HISTORIA EXPROPIADA DE TAKILLAKKTA


Leemos en la página web oficial del grupo Takillakkta lo siguiente (ver AQUÍ):

RESEÑA

La música latinoamericana tiene una riqueza especial que permite comunicar la historia, la cultura y en especial la intensa experiencia de fe de un pueblo. Como una respuesta al llamado del Papa Juan Pablo II de impulsar la Nueva Evangelización, en el año 1983 un grupo de jóvenes peruanos iniciamos la aventura de transmitir el mensaje reconciliador del Señor Jesús a través de la música.

Para expresar nuestras profundas raíces latinoamericanas decidimos utilizar la riqueza de los ritmos andinos y llamamos a nuestro grupo “TAKILLAKKTA” que en idioma quechua significa “canto del pueblo” o “pueblo que canta”.

Los miembros de TAKILLAKKTA entendemos que la música es un regalo de Dios que llega hasta el fondo del corazón del hombre y por eso consideramos que es un medio privilegiado para llevar y anunciar el Evangelio del Señor Jesús en un mundo que necesita urgentemente de una respuesta verdadera y plena.

Por eso a través de nuestra música queremos transmitir en primera persona al mismo Señor Jesús, quien es el único que puede dar una respuesta auténtica a los anhelos más profundos del ser humano. Acompañados por nuestra Madre Santa María llevamos nuestra música a todas partes del mundo, porque creemos que el idioma musical es entendible en cualquier lugar y trasciende la propia lengua, raza o cultura.

Sin duda que la música latinoamericana es un eficaz medio para la Evangelización pues expresa las profundas raíces cristianas que tiene Latinoamérica y resalta su llamado a ser el Continente de la Esperanza en este Tercer Milenio.

TAKILLAKKTA ha asumido desde hace más de 24 años el reto de impulsar esta tarea evangelizadora a través de la música, convencidos de que es posible construir una verdadera cultura del amor y de la reconciliación en el mundo de hoy.


Cuando se pone la historia en primera persona del plural ("iniciamos") se da a entender que los actuales miembros de Takillakkta –o, por lo menos, una parte de ellos– fueron los mismos que iniciaron el grupo allá por el año 1983. Nada más alejado de la realidad. El actual director del grupo, Javier Leturia, asumió la dirección de Takillakkta recién en el año 1989, y para ese entonces ninguno de los miembros del grupo original permanecía en el conjunto, aunque Ricardo Trenemann contribuyó con algunas grabaciones posteriores y formó parte nuevamente del conjunto durante un breve período de tiempo.

Takillakkta se inició con sólo 4 integrantes: Alejandro Bermúdez, Ricardo Trenemann, Mario "Pepe" Quezada y yo. No era entonces nuestra intención explícita ensayar "una respuesta al llamado del Papa Juan Pablo II de impulsar la Nueva Evangelización". La cosa fue más sencilla y menos solemne. La institución católica a la que pertenecíamos quería tener canciones propias, que expresaran su propia visión del mundo a la luz de su compromiso cristiano. A la vez, teníamos un interés por la música latinoamericana y nos deleitábamos tocando temas de Savia Andina. Quisimos poner nuestros talentos al servicio de la institución y comenzamos a interpretar temas que tenían letras de contenido cristiano –sobre la base de melodías ya conocidas o componiendo nuevas–. Nos gustaban las canciones de grupos folklóricos de izquierda –como Inti-Ilimani, Quilapayún, Blanco y Negro– y queríamos emularlos, pero con canciones de signo contrario que reflejaran nuestra opción de vida, cristiana y abierta a lo social.

El nombre de Takillakkta fue idea del Fundador de la institución, quien bautizó de esta manera a nuestro grupo. Aunque lo aceptamos de buen gusto, no fue un nombre que eligiéramos nosotros –o que eligieran las personas anónimas que se esconden detrás del "nosotros" en la reseña de la página web, pues simplemente no estaban ni podían haber estado allí–.

Entre los eventos del Año Santo de la Redención 1983-1984, convocado de manera extraordinario por el Papa Juan Pablo II, estaba el Jubileo de los Jóvenes en abril de 1984. El Fundador hizo las gestiones para fueran invitados con gastos pagados un gupo de jóvenes músicos católicos pertenecientes a su institución –es decir, nosotros, el verdadero "nosotros"–. Todo esto se hizo a través de los canales administrativos ordinarios. No hubo, pues, una invitación formal y especial de la Santa Sede al grupo Takillakkta por ser quien era, pues éramos unos perfectos desconocidos.

Durante el Jubileo de los Jóvenes en la ciudad de Roma tocamos en dos ocasiones, y en cada ocasión sólo un par de canciones. La primera fue en la Basílica de San Pablo Extramuros, en presencia de una multitud de jóvenes pertenecientes en su gran mayoría al Movimiento Neocatecumenal. El Fundador aprovechó el día en que le tocaba dar su conferencia para que nosotros hiciéramos gala de nuestros talentos musicales. Si mal no me acuerdo, tocamos Cristo glorioso y Taita Dios. Existe una foto tomada en esa ocasión, que fue publicada en "Alborada", revista interna de la institución.

La segunda interpretación fue durante la audiencia final con el Papa, en un estrado colocado a sus espaldas. Tocamos entonces una adaptación de la Oración por el Año Santo de la Redención de Juan Pablo II (conocida también como Plegaria del Año Santo), compuesta por mí especialmente para esa ocasión. Nuestro buen amigo Luis Cappelleti tocó la guitarra junto con nosotros. Creo recordar que tocamos un tema más, si mal no recuerdo. De hecho, no fuimos el único grupo musical presente, pues cada movimiento eclesial había traído el suyo, con canciones de estilo más moderno.

La historia del grupo original fue relativamente corta. Ya en el año 1986 quedaba solamente yo de ese grupo. Alejandro Bermúdez asumió la dirección de ACI Prensa (Agencia Católica de Informaciones), actualmente un portal católico con un informativo eclesial de tendencia conservadora, estilo sensacionalista y poca objetividad. Ricardo Trenemann siguió en la institución como laico de vida consagrada. "Pepe" Quezada dejó la institución y desde entonces no he vuelto a tener noticias de él.

En el siguiente video se ve una sucesión de fotos del grupo a lo largo del tiempo, con el título "Takillakkta - 25 años" :




Curiosamente, no se incluye ninguna foto anterior a 1989, año en que Javier Leturia asumió la conducción del grupo. El título correcto debería ser: "19 años de Javier Leturia y Takillakkta".

La institución católica en la cual está inserta Takillakkta siempre ha tendido a hacer reinterpretaciones de su historia, omitiendo hechos que pudieran serle incómodos, dejando de mencionar y borrando de su información pública a las personas que dejaron de acompañarle en su camino. Sin embargo, no se puede negar que Takillakkta existe desde el año 1983. La manera de reinterpretar su historia se hace con la inserción de ese misterioso "nosotros", por el cual se expropia la historia de sus verdaderos protagonistas. Se ha de tener en cuenta que ninguno de los miembros del actual Takillakkta estuvieron presentes en el Jubileo de los Jóvenes del año 1984. Y el Takillakkta que surgió a partir del año 1989 se nutrió de la etapa creativa de los primeros años, siguió interpretando y grabando canciones de esa primera etapa, adquirió un sonido musical más elaborado y profesional, pero fue perdiendo en creatividad, con nuevas canciones que por lo general eran musicalmente calco disminuido de las anteriores, siempre más de lo mismo, con textos mediocres de escasa vena poética, hasta llegar a ese hiato de 9 años entre su álbum de salmos "Cantemos al Señor" (1995) y su última producción "Señor de la Esperanza" (2004).

lunes, 26 de enero de 2009

INFLUENCIAS SOBRE TAKILLAKKTA

Foto: Conjunto boliviano Savia Andina

El repertorio de temas que Takillakkta interpretó en sus primeras presentaciones no era del todo propio. Tocábamos covers instrumentales de Savia Andina, además de melodías a las que le habíamos superpuesto letras de contenido cristiano y algunos temas propios, en su mayoría compuestos por mí –entre ellos, Ven pronto, Señor, Evangelización, Jesucristo es el Maestro y Semillas del Verbo–. Como conjunto musical nacido en el seno de una institución católica fundada en el Perú en 1971 por un grupo de laicos –de los cuales sólo uno, a quien llamaremos el Fundador, persistió en el proyecto–, Takillakkta se entendió a sí mismo desde el principio como un ente evangelizador a través de la música. Consecuencia de ello fueron los esfuerzos por componer canciones propias, que reflejaran nuestra vivencia de fe en un contexto latinoamericano. De ahí nuestro interés por la "Misa criolla" y la "Navidad nuestra" del argentino Ariel Ramírez, en la versión del conjunto folklórico argentino Los Fronterizos.

Sin embargo, las otras fuentes de donde se nutrió la música de Takillakkta tenían poco o nada de católicas. Además de Savia Andina, oíamos con interés grupos folklóricos militantes de izquierda como los chilenos Inti-Illimani y Quilapayún, o buscábamos nutrirnos de los temas de la nueva canción latinoamericana (Mercedes Sosa, León Gieco, Víctor Heredia). Se debe contar también entre las influencias sobre Takillakkta a los grupos bolivianos Kjarkas y Proyección. Por eso mismo, debido a la preponderancia de las influencias bolivianas, Takillakkta asumió desde un principio un estilo y una instrumentación propia del Altiplano y zonas circundantes, ignorando otras manifestaciones muy difundidas del folklore andino en el Perú, como el huayno ayacuchano –que se interpreta con guitarra sola–, el huaylas –interpretado con saxofones, clarinetes, violines y arpas– y el huayno ancashino –con instrumentacion similar, pero con el añadido de voces a lo Yma Súmac–.

Aun poniendo el acento en lo andino, Takillakkta contó desde un principio con algunos temas no andinos, inspirados en el vals criollo limeño, el tondero y el folklore centroamericano, éste ultimo conocido a través de la "Misa campesina nicaragüense" de Carlos Mejía Godoy, que se inspira en la teología de la liberación.

Queda por mencionar las influencias que llegaron a través del Fundador, a quien le gustaban las marchas e himnos políticos, principalmente los vinculados a la Falange Española, aunque sin dejar por eso de admirar otros himnos de signo contrario, ya fueran republicanos, peronistas o revolucionarios de izquierda, no obstante no compartir sus contenidos ideológicos. Ese es el motivo por el cual algunas canciones surgidas en el seno de la institución católica se asemejan a marchas, lo cual también tuvo una cierta influencia en el estilo de Takillakkta, como, por ejemplo, en canciones como Semillas del Verbo y Bajo la Cruz del Sur.

Posteriormente escuché también a Silvio Rodríguez y Pablo Milanes, cantautores de la Nueva Trova. Mi canción Viento en Ayacucho tiene una clara influencia de Yo pisaré las calles nuevamente, canción que Pablo Milanés le dedicara a los caídos en Santiago de Chile durante la dictadura del Gral. Pinochet. Muchas de las expresiones poéticas de mi canción Trabajando se deben a la influencia de Silvio Rodríguez.

En la década de los '90 Takillakkta fue abandonando muchas de estas influencias, perdiendo la creatividad de los inicios, inclinándose hacia un purismo en géneros musicales andinos y una elaboración de letras más conceptuales, expresión de una ideología religiosa, pero carentes del elan vital propio del lenguaje poético.

Para ese entonces, por razones ajenas a mi voluntad, mi camino ya se había separado de Takillakkta. Finalizado el año 1988, nunca más volví a cantar ni a tocar la guitarra como integrante del conjunto.

domingo, 25 de enero de 2009

ORÍGENES DE TAKILLAKKTA

Foto: Takillakkta en el concierto de su 25 aniversario

Transcurrido más de un año desde que abriera este blog a fin de compartir mis reflexiones sobre música, canciones y fe cristiana, sin haber posteado nada, me he animado finalmente a hacerlo.

Uno de los motivos principales es preservar las canciones que yo mismo he compuesto, 23 de las cuales han sido interpretadas y grabadas –no siempre afortunadamente– por Takillakkta, conjunto musical de base folklórica andina, del cual yo fui uno de los miembros fundadores.

Takillakkta ("canto del pueblo" o "el pueblo que canta" en quechua) estuvo conformado en sus inicios por Alejandro Bermúdez (zampoñas, 1ra. voz y líder del grupo), yo, Martin Scheuch (guitarra y 2da. voz), Ricardo Trenemann (charango y 2da. voz) y Mario "Pepe" Quezada (bombo).

Al principio interpretábamos covers instrumentales de Savia Andina y algunas canciones que yo mismo había compuesto, con letras de contenido cristiano, relacionados con la vivencia popular de la fe en América Latina. También habíamos tomado algunas tonadas del folklore popular boliviano, a las cuales Alejandro les había cambiado la letra por textos de contenido cristiano: Taita Dios, Cristo glorioso, Virgencita apenada (o A la Virgencita la han apenado) y Virgencita de Cocharcas.

En un principio Takillakkta era un proyecto colectivo, donde cada uno aportaba con sus talentos. Alejandro, quien tenía la voz más potente y era primera voz, le daba energía y fuerza a las canciones. Yo era el compositor de la mayoría de las canciones originales de nuestro repertorio, aunque –como ya he señalado– también tocábamos piezas instrumentales, adaptaciones, melodías populares con letras nuevas, canciones conocidas con letras modificadas y alguna que otra canción compuesta por algún que otro amigo. Ricardo Trenemann, el más versado en técnica y teoría musical, aportaba orden y medida a las composiciones. Pepe Quezada, de ancestros bolivianos,  siempre afable y de buen humor, contribuía con el ritmo, a la vez que aportaba una buena dosis de tranquilidad, especialmente cuando había discrepancias sobre algún punto entre los demás miembros del grupo.

Fue en este período, lleno de entusiasmo ante una tarea que se presentaba como novedosa y abierta a la creatividad, que se definieron las características de Takillakkta. En ese entonces sabíamos de nuestras limitaciones, falta de experiencia y carencia de profesionalisno musical, pero también sabíamos que lo que estábamos haciendo tenía fuerza y empuje, y podía convertirse en algo de relevancia. Así como había grupos y cantores que pregonaban y difundían ideales revolucionarios a través de sus canciones (Inti-Illimani, Quilapayún, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés), así nosotros podríamos llevar a través de nuestras canciones un mensaje cristiano combatiente y rebelde a quienes nos escucharan. No extraña, pues, que una de las canciones que teníamos en nuestro repertorio original era una versión modificada –a fin de matizarle el contenido revolucionario e insertarle un cariz cristiano– de La carta, canción de Violeta Parra que nosotros conocíamos en la versión de Inti-Illimani, o un tema del conjunto peruano Blanco y Negro, con el cual iniciábamos nuestros conciertos, donde Alejandro recitaba con voz estentórea la parte del texto que dice: "¡el poncho que llevamos puesto, ningún carajo lo ha de pisar!" Parte culminante de nuestras primeras presentaciones era la canción El minero de Savia Andina, de profundas implicancias sociales y cristianas, donde Alejandro cantaba también la parte que está en aymara.


EL MINERO

Sombríos días de socavón
noches de tragedia
desesperanza y desilusión
se sienten en mi alma

Así mi vida pasando voy
porque minero soy
minero que por mi patria doy
toda mi existencia

Mas en la vida debo sufrir
tanta ingratitud
mi gran tragedia terminara
muy lejos de aquí

Predestinado a vivir estoy
en el santo cielo
por eso a Dios le pido morir
como buen minero

Coro

Minero cani y llajtaimanta
Minero jina causakuni
Manaimaiphiska thuhuanchu
Suka thullaita sapeskairy

Minero manta llullaykunki
Minero jina causakusa
Jihuancachari causajpari
Wakharicuspa riscuscani


Debido a ciertos primeros modestos éxitos que cosechamos, la institución católica a la que pertenecíamos decidió asignarnos algunas de las invitaciones que le habían llegado para participar en el Jubileo de los Jóvenes, convocado por el Papa Juan Pablo II, a realizarse en Roma en abril de 1984. Este evento sería el precursor de lo que luego se conocería como las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Este fue nuestro momento de gloria, cuando tocamos en un estrado en la Plaza de San Pedro en el Vaticano en presencia del Papa Juan Pablo II. Exactamente a espaldas de él, pues el Papa estaba de cara a la multitud. Es cierto lo que siempre contaba Alejandro, que el Papa se volteó en una ocasión para ver quién tocaba. Para esa ocasión yo había compuesto una hermosa adaptación de la Oración por el Año Santo de la Redención.

Ninguno de los actuales miembros de Takillakkta estuvo presente en esa presentación. Por entonces no contabamos todavía con un quenista.

Con el tiempo, los miembros originales se dedicaron a otras tareas, por las cuales se vieron obligados a dejar el grupo, y vinieron a ser reemplazados por otros músicos. Cuando, por fin, en el año 1988 se iniciaron las sesiones de grabación que culminarían en la edición de los 2 primeros cassettes de Takillakkta, yo era el único miembro original del grupo que todavía quedaba. Los otros integrantes en ese entonces eran Carlos Aguilar (guitarra, charango y 1ra. voz), Pepe Angeles (charango y 2da. voz), Fernando Valle y Mario Giurfa (zampoñas), Ricardo Gibu (quena) y Víctor "Titín" Díaz (bombo, percusión).

En el año 1989 Javier Leturia asumió la dirección del grupo y culminó las grabaciones en una segunda etapa,  pero ya sin mi participación. Como director del grupo hasta la actualidad, ha ido convocando a diversos músicos que han aportado un sonido más profesional y solidez institucional al conjunto.

Sin embargo, la etapa más creativa e innovadora de Takillakkta quedó definitivamente atrás, no obstante que Ricardo Trenemann volvió a formar parte del grupo durante un breve período de tiempo. Poco a poco, la vena humana, social y poética de muchas de las primeras canciones de Takillakkta se iría diluyendo ante nuevas canciones de escasa creatividad musical y portadoras de una ideología religiosa institucional, con un léxico preestablecido y un discurso limitado, interpretadas -eso sí- con mucho entusiasmo y buena técnica musical.